Cómo reconocer a una persona hipocondríaca

Señales para descubrir a un hipocondríaco

La hipocondría, descrita principalmente por el miedo a sufrir enfermedades graves, es un trastorno que se da en más personas de lo que pudiéramos pensar en un principio. La dificultad para reconocer a un hipocondríaco radica en que tienden a ocultar sus miedos por vergüenza personal. A diferencia de las enfermedades médicas habituales este tipo de situaciones son vistas como difíciles de explicar, teniendo cierta conciencia de que sus miedos no siempre se van a encontrar justificados con síntomas reales o van a poder ser defendidos cuando nos presionen para comprender lo que supuestamente nos pasa.

Cuando tratamos de desenmascarar a un hipocondríaco debemos tener ante todo paciencia y mucho tacto si no queremos crear un conflicto innecesariamente. Es importante que tengamos pruebas fehacientes de que sufre de hipocondría. Cuando tendemos a atribuir un trastorno de esta índole en los demás rápidamente buscamos justificaciones para mantener nuestra idea inicial, encontrando razones en hechos a los que anteriormente apenas dábamos importancia. Por otra parte, es fundamental que mantengamos siempre el respeto y no tratemos de mostrarle que sabemos lo que ocurre con frases hechas o palabras fuera de lugar; el objetivo es ayudar a que se dé cuenta de lo que ocurre, no vanagloriarnos por el descubrimiento.

Cómo reconocer a una persona hipocondríaca
  • 1

    Quejas de forma habitual

    Uno de los síntomas más obvios y de los primeros que se dan. Quejarse del dolor es completamente normal pero cuando es demasiado frecuente sin motivos justificados debemos sospechar. Debemos valorar hasta qué punto es realmente frecuente y las circunstancias en las que se dan. Es completamente lícito que en una época como invierno haya atisbos de resfriados o dolores de cabeza, sobre todo si esa persona pasa mucho tiempo fuera de casa. La clave es fijarse ante todo en la verosimilitud de sus afecciones, una persona hipocondríaca irá evolucionando sus quejas hasta llegar a enfermedades imposibles que se alejan completamente de la lógica.

  • 2

    Respuestas fisiológicas exageradas

    Cuando hablamos con otras personas sobre enfermedades es normal que nos encontremos alterados a nivel interno, produciendo cambios visibles en nuestro cuerpo como sudoración excesiva o enrojecimiento. En la hipocondría la situación es extrema, haciendo que el nerviosismo sea palpable ante cualquier síntoma. En los casos más graves encontraremos la presencia de heridas menores para tratar de dotar de más dramatismo al presentar sus afecciones, buscando nuestra comprensión y lástima como seña de que realmente creemos que sufre una grave enfermedad. Normalmente las heridas serán superficiales y la sudoración y el rubor durarán pocos minutos, desapareciendo cuando las personas de su alrededor se alejan de ella.

  • 3

    Dificultades para mantener un ritmo de vida diario

    Dificultades para mantener un ritmo de vida diario

    Al encontrarse continuamente preocupado por la existencia de una grave enfermedad es habitual que los hipocondríacos pidan la baja laboral o se encuentren ausentes en los eventos sociales. Ya sea para acudir al médico o para permanecer un tiempo convalecientes, notaremos cómo esa persona se aleja poco a poco de su ritmo de vida diario, afectando a sus relaciones de amistad y su carrera profesional. El aislamiento social puede llegar en los casos más extremos del trastorno, produciendo que abandonen todas las actividades que realizaban independientemente del placer que les produciesen anteriormente.

  • 4

    Niega rotundamente cualquier posibilidad de hipocondría

    Aunque es una señal difícil de controlar los hipocondríacos niegan rotundamente que puedan sufrir dicho trastorno. Es una de las enfermedades con más connotaciones a nivel personal, pudiendo hacer pensar que nos ven como mentirosos o con intereses ocultos más allá de mostrar que realmente estamos enfermos. Hay que valorar siempre el efecto que tendrá nuestro planteamiento, debiendo estar preparados para reacciones exageradas o incluso el rechazo absoluto por parte de la otra persona cuando sugiramos la posibilidad de que exista la hipocondría. En estas situaciones es recomendable estar acompañados por más personas de confianza para añadir valor a nuestra opinión personal.

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    Tiende a la victimización

    Tiende a la victimización

    Una de las señales más difíciles de manejar por parte de su círculo personal, los hipocondríacos son muy victimistas en todo lo que concierne a sus enfermedades. Cuando rechacemos los argumentos que nos propone para justificar su situación rápidamente nos pondrá en el punto de mira, criticando tanto nuestro pensamiento como nuestra forma de actuar en su presencia. En estos casos debemos valorar hasta qué punto necesita ayuda profesional, si mantenemos una conducta paternalista solamente alimentaremos aún más la hipocondría y si seguimos en el escepticismo perderemos la relación que tengamos con ella.


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