Qué es el victimismo

Aprende sobre el victimismo y sus principales características

El victimismo a pesar de no ser un trastorno como tal sí que se considera una forma de ser incómoda e irritante para las personas del entorno del victimista. Se entiende como la tendencia a considerarse víctima de un dolor ya sea físico o mental constante e injustificado. De esta forma, una persona victimista es capaz de llamar la atención de todos por el mero hecho de hacerles creer que está sufriendo por algo que, en la mayoría de casos, será exagerado o directamente irreal.

Es importante que tengamos claro cuándo alguien es victimista. Hay situaciones donde realmente el sufrimiento está justificado, estando el matiz en la frecuencia y objetividad de dicho dolor. Puede que en algunas ocasiones sí que esté justificado que nos quejemos de lo que nos ocurre, pero cuando se convierte en costumbre en momentos donde realmente no hay explicación coherente es cuando nos estaremos acercando al victimismo como forma de vida.

Debajo mencionaremos las características principales y modos de actuar de una persona victimista.

    Índice

  1. Observa mi desgracia

    Observa mi desgracia

    Cuando una persona victimista se queja continuamente, las demás personas, de forma natural, tratan de ayudarla. El victimista buscará ser siempre el centro de atención, siendo el sufrimiento su mejor herramienta. Una técnica infantil a la que recurren muchos niños cuando sus padres no le compran lo que quieren o no hacen lo que piden, llorando como si estuviesen sufriendo un dolor imposible de reparar.

    Una de las características más incómodas es que llamar la atención de los demás no conlleva necesariamente que quieran ser ayudados. Un victimista de manual lo único que querrá es que estemos a su lado, observando su sufrimiento mientras culpabiliza al mundo entero incluyéndonos a nosotros mismos en la mayoría de casos. Son problemas existenciales, situaciones que no podemos comprender pero que debemos atender y, por supuesto, entender.

  2. Privilegios constantes injustificados

    Otra de las señales que nos mostrarán cuándo una persona es victimista. Alguien que utiliza el sufrimiento y consigue privilegios por ellos aprenderá la relación rápidamente. No hay nada más útil para que alguien se convierta en victimista arraigado que ayudarle con tareas y problemas que normalmente tendría que solucionar él, haciendo su vida más cómoda por el mero hecho de saber quejarse.

    Esta es característica y a la vez solución en los casos donde claramente no hay un dolor justificado. Si el victimista pierde la ventaja de serlo de forma constante irá reduciendo su conducta. Particularmente útil en el trabajo donde aprenderemos a acostumbrarnos a sus continuas quejas mientras hace su trabajo a regañadientes.

  3. Manipulación para hacer sentir culpable a los demás

    Difícil de reconocer y manejar, los victimistas más desarrollados tienen el sutil arte de cambiar las situaciones para que la culpa recaiga en alguien cercano a ellos. Ocurre incluso en casos donde no tenemos nada que ver con su supuesto martirio, dándole la vuelta a su argumentación haciendo partícipes del problema. Esto tiene dos consecuencias directas: al sentirnos culpables nos involucraremos más con su dolor para apoyarle y a su vez intentaremos buscar una solución que le permita superar el problema.

    Para saber si estamos siendo manipulados por un victimista solo tendremos que exponer el problema a alguien ajeno completamente a ella: no sabremos definir nuestra culpa. Las conversaciones donde el victimismo es el protagonista no se rigen por la lógica y la razón, solo por los pensamientos de la persona que lo sufre.

  4. Se sacrificará por los demás aunque no se lo pidan

    Se sacrificará por los demás aunque no se lo pidan

    La más retorcida de sus características y que no se da siempre. Un victimista buscará tanto una excusa para justificarse que hará sacrificios solo para poder quejarse más tarde. Es muy habitual en el contexto laboral, asumiendo las tareas de los demás con una sonrisa para lamentarse amargamente pasados unos días. Hay que sumar el hecho de que le deberemos un favor a dicha persona, creándonos una imagen irreal de ella al pensar que realmente se esfuerza de forma altruista.

¿sabías qué...?

Cada vez más profesionales de la psicología piden que se incluya un epígrafe dentro del trastorno hipocondríaco de la personalidad para el victimismo.