Qué son los vampiros emocionales

Conoce una de las personalidades más tóxicas en la actualidad

Todos sabemos la importancia de las emociones en la vida del ser humano. Su función adaptativa ha sido demostrada en multitud de ocasiones, mostrándose como una de las herramientas clave para nuestro desarrollo. Al ser tan importantes las emociones existen personas que buscan desesperadamente nutrirse de ellas. Buscan ser el centro de atención, atrayendo a las personas a su alrededor para captar su energía positiva y tomarla para ellos. El mal ambiente a su alrededor, la sensación de incomodidad y la pérdida de motivación son algunas de las características que se viven en su presencia, siendo la más difícil de manejar el sentimiento de no poder hacer nada para evitarlo.

Cuando nos relacionamos con un vampiro emocional debemos tener claro que son personas muy egoístas que no aceptan su comportamiento. Tratan de que nuestra alegría se torne en tristeza, con conductas que en un principio pueden parecer positivas hasta el momento en el que se revelan sus auténticas intenciones. Normalmente no nos daremos cuenta de este proceso hasta que no despertemos de nuestro estado de letargo emocional en el que nos han sumido, sin motivación para realizar ninguna actividad y deseando que pasen los días sin apenas haber hecho nada reseñable.

Reconociendo a un vampiro emocional

Los vampiros emocionales son ante todo expertos manipuladores. Esquivarán cualquier tipo de duda sobre su conducta y cuando se sienten presionados ante la evidencia clara mostrarán un enfado repentino apelando a nuestros sentimientos para que lo olvidemos. Hay que comprender que buscarán siempre que pensemos que su forma de actuar es por nuestro bien, ya sea opinando negativamente sobre otras personas de nuestra vida, incitándonos a abandonar aficiones que nos gustaban o criticando duramente aspectos de nuestra personalidad que supuestamente deberíamos cambiar. Un engaño emocional difícil de identificar y aún más complicado de afrontar ante ellos.

Una de las formas más sencillas de reconocer a un vampiro emocional es percatarnos de la necesidad de criticar nuestro estilo de vida comparándolo con el suyo. Su trabajo siempre será mejor, su forma de relacionarse más aceptada y sus relaciones de pareja mucho más intensas. Cuando tengamos éxitos en distintas esferas de nuestra vida tratará de amortizarlos mostrando puntos negativos, detalles que no nos habíamos dado cuenta y menospreciando en última instancia nuestra capacidad para haberlos conseguidos. Por supuesto cuando no haya argumentos se referirá a la suerte como la causante de nuestra buenaventura; jamás reconocerá que somos eficientes excepto cuando note que vamos a alejarnos de ella.

Características de los vampiros emocionales

Al ser tan dependientes de las emociones tienen una capacidad única para captarlas en las otras personas. Reconocen muy fácilmente las emociones al mismo tiempo que son muy poco empáticos. Comprenden cuándo nos sentimos tristes o desanimados con poquísima información pero a la vez no se sitúan en nuestro lugar para tratar de ayudarnos. Al contrario, disfrutarán con esas inyecciones emocionales a nuestra costa enfatizando la posibilidad de que nos sintamos aún peor. Nuestra desdicha hará que sean aún más felices, absorbiendo toda nuestra energía al encontrarnos en un momento de debilidad.

Aunque pueda sorprendernos suelen tener una autoestima muy baja que camuflan con un optimismo exacerbado. Se mostrarán siempre alegres hasta el punto de la euforia, insistiendo en lo bien que se desarrollan todos los aspectos de su vida a pesar de que sepamos que tiene problemas graves en algunos de ellos. Esta baja autoestima es uno de los motivos por los que necesitan aprovechar las emociones de los demás, buscando comunicarse constantemente con las personas positivas para justificar su propio sentimiento de vacío. Si añadimos la característica de ser muy mentirosos y una extraversión no natural encontramos personas que encajan rápidamente pero que mostrarán su auténtica personalidad al poco tiempo.

¿sabías qué...?

los vampiros emocionales muerden algunas veces en la vida real, por sorprendente que nos parezca. El contacto físico es fundamental para crear un sentimiento de cercanía y los mordiscos suaves denotan una confianza y sensualidad extrema que les sirven para atraer a los demás.