Cómo trabajar la respiración para hablar en público

Método para controlar la ansiedad a través de la respiración

image description

 Es un hecho que, a pesar de que algunos poseen una extroversión innata a la hora de comunicarse con los demás y hablar en público, muchos de nosotros no tenemos esa facilidad. A algunos incluso nos tiemblan las piernas. Otros preferimos tartamudear y empaparnos de sudor. Otros casos más extremos son cuando el orador tiende a sufrir taquicardias o soplos.

Sea cual sea el síntoma, la causa es solo una: El miedo a exponerse ante otros. Si ésta es la causa, la respuesta sobre cómo poder hablar en público sin miedo es simple: solucionar ese miedo.

Por ello, es importante poder controlar la respiración. El poder respirar mejor que permitirá estar más tranquilo durante tu presentación, y exponer con más claridad tus ideas.

  1. Respira profundamente

    Se sabe que la respiración profunda, o diafragmática, es la mejor manera de controlar la ansiedad y tendión inherentes a estar frente a muchos personas. Esta forma de respirar es por la nariz, y se hace forma pausada, dejanndo que el aire llene enteramente los pulmones. Verás que el estómago (no tus hombros) sube al inhalar, y luego baja al exhalar.

    Al manejar esta respiración pausada, verás que tu voz tendrá una mayor potencia y fuerza.

  2. Habla a una velocidad moderada

    Al hablar en público intentar hacerlo a una velocidad más pausada que lo normal. Al hacerlo así, verás que el aire durará más en tus pulmones y tu cuerpo se sentirá más a gusto.

    Te recomendamos usar alrededor de 130-160 palabras por minuto. Puedes grabarte en una prueba y contarlas.

  3. Haz pausas

    Siempre es bueno hacer pausas en el discurso. Después de terminar una larga frase, puedes esperar algunos segundos para poder ordenar tus ideas. Además, al respirar entre oraciones, permitirás que tu cerebro se oxigene más y mejor. También puedes aprovechar de tomar un sorbo de agua en las pausas, lo que además ayuda a que no se te seque tanto la laringe.

  4. Practica la respiración

    Puedes practicar esta lenta inhalación y exhalación a través de la nariz, cuando estés acostado o sentado. Hazlo durante uno o dos minutos en cada sesión. Recuerda que el estómago es el que debe subir, no tus hombros o tu pecho.

    Otro ejercicio es el de inhalar de forma profunda hasta llenar tus pulmones de aire. Luego, comienza a contar los números partiendo del uno, y házlo hasta quedarte sin aire. Intenta ir subiendo los números hasta dar tu máximo rendimiento.

Hacerle caso al miedo a la hora de elegir a qué le ponemos foco en una situación de peligro es la peor idea que se puede tener en cualquier circunstancia de tensión.

El miedo, cuando lo sentimos, nos está avisando de un peligro (real o imaginario), pero hasta ahí llega su utilidad como emoción.

Para salir bien parado en las situaciones complicadas de la vida es mejor poder conectar con pensamientos positivos aún siendo consciente de la existencia del peligro a nuestro alrededor.

Practicar esta técnica, no solo para hablar en público sino para cualquier circunstancia en la que sintamos que nuestros nervios nos pueden jugar una mala pasada es una forma de garantizar que saldremos mejor parados que si no tratásemos de hacer el esfuerzo.

.

¿sabías qué...?

Controlar la respiración es la técnica básica para la meditación y para la práctica de hipnosis.