6 terapias eficaces para dejar de fumar

Aprende las terapias más eficaces para superar tu adicción al cigarrillo

El tabaquismo está inserto en nuestra sociedad hasta el punto de ser aceptado culturalmente a pesar de lo nocivo de su ingesta para nuestra salud. Dejar de fumar es uno de los retos del ciudadano medio, valorándolo como imposible cuando realmente se plantea abandonar el tabaco. Es por ello que no han parado de surgir terapias y técnicas para eliminarlo, muchas de ellas sin apenas efecto terapéutico.

Independientemente de la técnica que utilicemos y del marco teórico en el que se encuentre, todas tienen un punto en común: debemos tener realmente voluntad de querer dejarlo. No hay truco detrás de estas terapias, todas requieren una intención real por nuestra parte para que no sean un estrepitoso fracaso. Peor aún, entrar en la dinámica de dejarlo y volver cada poco tiempo solo hará que reforcemos nuestro hábito, dándonos como excusa que realmente lo hemos intentado.

Estas terapias que os traemos se limitarán al ámbito psicológico ya que el uso de fármacos va asociado siempre a cada persona particular. Debemos tener en cuenta que los medicamentos siempre se acompañan de terapia psicológica.

Aquí te mostramos 6 terapias eficaces para dejar de fumar y los detalles de cada una.

    Índice

  1. Desvanecimiento

    Desvanecimiento

    Una de las más extendidas, se busca una reducción paulatina en vez de una eliminación inmediata. Dependiendo del tratamiento, puede ser tanto la técnica principal como el objetivo general, aglutinando otros métodos adicionales en los casos más difíciles de manejar o que requieran un seguimiento más detallado para comprobar los resultados diariamente.

    La forma más básica de desvanecimiento es la que establece objetivos semanales reduciendo cada semana la cantidad de tabaco consumido. De esta forma acostumbrados a nuestro cuerpo a determinada cantidad de nicotina a la vez que mejoramos la sensación de autocontrol, llegando una semana donde daremos el salto definitivo abandonándolo del todo.

  2. Refuerzo social

    Refuerzo social

    En este caso recurrirmos a nuestro medio social para eliminar la adicción. Se usa cuando nuestra conducta de fumar está asociada a situaciones como el trabajo o salir con las amistades. En estos casos debemos registrar exactamente cuánto fumamos tanto en dichas situaciones como fuera de ellas, buscando cómo cambiar en primer lugar la relación entre ellas y fumar como el apoyo que recibiremos de las personas involucradas.

  3. Relajación

    Relajación

    Las técnicas de relajación también alcanzan las adicciones. Es particularmente útil cuando fumamos por ansiedad, necesitando un cigarrillo para relajarnos. Aprender una técnica de relajación nos servirá tanto para calmar la ansiedad como para disponer de un sustitutivo al tabaco, rompiendo la relación entre el tabaco y sentirnos más calmados.

    Esta técnica habitualmente requerirá de terapia adicional ya que la nicotina de por sí actúa como relajante. Razonar con la persona adicta diciéndole que nuestra técnica le ayudará a relajarse tanto o más que el tabaco puede ser incluso contraproducente debido a los efectos inmediatos del cigarrillo en nuestro cuerpo.

  4. Entrenamiento en solución de problemas

    Técnica particularmente útil con las personas que tienden a razonar en exceso para buscar un mayor control en su día a día. Consiste en trabajar con el paciente en conjunto las situaciones y posibles soluciones que se plantean en su caso particular. Es fácil que este entrenamiento derive en otra técnica pero en vez de aplicarla directamente lo que se busca es una comprensión, dándole la sensación de que él ha aportado incluso la solución.

  5. Refuerzo condicionado

    Una de las más directas a la par que eficaces. Cada vez que cumple un objetivo relacionado con dejar de fumar alcanza un premio externo. Puede ser desde comer en un restaurante que le gusta particularmente hasta darse un capricho con el dinero ahorrado al ir fumando menos. Este refuerzo nuevo debe ser sano para el paciente y darse en contadas ocasiones ya que si le agrada en exceso el refuerzo y lo obtiene fácilmente prolongará el proceso de abandonar el tabaco.

  6. Control de estímulos

    Control de estímulos

    Aunque casi siempre es parte de un tratamiento más completo, hay casos en los que el control de estímulos llega a ser suficiente. Se registra y expone al paciente a las situaciones y señales donde fuma, reduciéndolas por su propia cuenta. Si lleva una cajetilla en el bolsillo dicha cajetilla debe tirarla inmediatamente a la basura, y si cuando pasa delante de terminado bar necesita fumar debe cambiar de camino.

¿sabías qué...?

Durante el siglo XX una de las técnicas más extendidas fue la de fumar cantidades desorbitadas de cigarrillos cada día para que el malestar producido nos hiciera abandonar la adicción. Hoy en día apenas se usa.