Cómo superar el sentimiento de culpa

Aprende a luchar contra la dañina sensación de culpa

La culpabilidad como causa y consecuencia del malestar en el ser humano se ha estudiado prácticamente desde el nacimiento de la psicología. Un sentimiento de culpa es capaz de inhabilitarnos social y funcionalmente de forma fulminante. Cuando sentimos que hemos actuado en contra de lo esperado, hemos participado o sido causa directa de un engaño y, sobre todo, notamos que nuestro comportamiento no se corresponde con nuestra forma de pensar es cuando más surge la sensación de culpabilidad.

Aunque no necesariamente tiene que haber un evento concreto para sentirnos de esta forma sí que es habitual que podamos definir con algo de atención lo que nos reconcome. Es un sentimiento muy incómodo de expresar en palabras al dejar al descubierto nuestras propias inseguridades. La culpabilidad se alimenta de nuestros errores como personas, habiendo caído en la tentación de comportarnos de una forma que normalmente reprobaríamos.

Aceptando nuestras limitaciones

Sabiendo que la culpa nace por una forma deshonesta de actuar es fundamental que seamos sinceros con nosotros mismos. Tratar de justificar nuestro comportamiento pasado al sentirnos mal solo hará que aumentemos la duración del problema. No hay justificación posible cuando claramente sabemos que no deberíamos haber actuado de dicha forma, incluso cuando fue prácticamente un error imposible de controlar.

Por ello el primer paso siempre debe ser aceptar que nos equivocamos. Evitando buscar excusas o achacar nuestro comportamiento a la situación que vivimos lograremos aislar claramente lo que ocurrió para que nos sintamos de esta forma. Cuando aceptamos lo que ocurrió no es que asumamos que somos 'malos' como tal. Mientras haya un sentimiento de culpa es que hay también remordimiento por dentro, lo que muestra que realmente nos preocupa nuestra forma de actuar y de exponernos al mundo.

A su vez, es importante que hagamos un ejercicio de conciencia personal y veamos qué partes de nosotros mismos realmente son negativas. Si conseguimos aislar dichos componentes de nuestro comportamiento lograremos avanzar en el objetivo de superar la culpa ya que tendremos una de las causas de lo que ocurrió: somos de esa forma. Podemos haber mentido, aprovecharnos de una persona ajena o errar de forma estrepitosa; puede que no seamos tan sinceros, honrados y aptos como pensábamos. Por difícil que nos pueda parecer alcanzar este punto hará que avancemos también en el desarrollo personal.

Cambios y hechos

Una vez hemos comprendido exactamente cómo es nuestro sentimiento de culpa debemos dar el siguiente paso. No debemos quedarnos en palabras y meras intenciones, hay que actuar de forma activa. Esto significa que si nos arrepentimos de haber sido tan soberbios con nuestros compañeros de trabajo no solo nos disculparemos, trataremos a toda costa de luchar contra dicha soberbia a través del esfuerzo constante a lo largo del tiempo.

Establecer metas diarias para poder proponer objetivos a largo plazo aliviará nuestra culpa y nos prevendrá de futuras recaídas. Si logramos superar la tentación de comportarnos de la forma que ha producido el malestar conseguiremos sentirnos mejor pero si le añadimos un comportamiento nuevo es cuando realmente tendremos resultados palpables. Los primeros días serán de reflexión y pequeñas metas hasta lograr objetivos mucho más avanzados. Para entendernos, si somos de discutir habitualmente sintiéndonos mal después nos esforzaremos para evitar discutir hasta que nos sintamos con las fuerzas suficientes para disculparnos con personas a las que sepamos que hemos lastimado.

Por último, cíñete a los hechos palpables del día a día para notar tus cambios. Las palabras ayudarán pero si tenemos una situación real que hemos vivido podremos apoyarnos de forma mucho más sencilla para ver que hemos avanzado realmente. Nada mejor que una experiencia positiva contraria a la que nos ha producido el sentimiento de culpa para fortalecernos contra él.

¿sabías qué...?

Las personas que exageran su sentimiento de culpa suelen ser las más traicioneras por dentro. No deja de ser un malestar que puede utilizar para atraer a las personas por lo que vigila a la gente que tiende a disculparse en exceso y a criticarse a sí misma sin motivo aparente.