Cómo reconocer a un egocentrista

Trucos para identificar a esta clase de personas

Todos hemos conocido en algún momento a una persona egocéntrica. Personas que se centran exclusivamente en su pensamiento y conducta. Buscan habitualmente llamar la atención y ser el centro de todas las miradas, atrayendo a los demás a base de acciones muchas veces reprobables. Este tipo de personas son llamadas muchas veces como tóxicas, alterando el ambiente incluso cuando se encuentran con amigos cercanos o familiares. Vivir con una persona egocéntrica es una de las situaciones más incómodas que podemos vivir, sobre todo cuando no somos capaces de identificarlo al estar vinculados emocionalmente.

Es importante comprender que un egocentrista casi nunca cambiará completamente su forma de actuar. Podemos insistir en detalles concretos haciéndole ver que nos molesta su actitud, consiguiendo convencerle cuando se trata de alguien cercano a nosotros, pero jamás lograremos que cambie del todo por mucho que nos esforcemos. Hay que comprender que sus conductas están insertas completamente en su personalidad, pudiendo llegar a ponerle en nuestra contra si criticamos en exceso su forma de actuar.

 

    Índice

  1. Siempre quieren ser protagonistas

    No importa la situación ni el momento: los egocentristas querrán que nos centremos en ellos sea como sea. Puede que recurran a bromas fáciles, conducta histriónica y hasta faltar al respeto con tal de conseguirlo. Es con diferencia su rasgo más incómodo al ser casi imposible de manejar desde fuera, costando mucho hacerles ver lo difícil que es tratar con ellos cuando actúan de dicha manera. Lo mejor en estos casos es mantenerse fuertes e ignorarles todo lo posible, habrá momentos donde su conducta sea todavía más exagerada pero en algún momento ellos mismos acabarán comprendiendo lo fuera de lugar que se encuentran.

  2. Muy orgullosos de ellos mismos

    Muy orgullosos de ellos mismos

    Su autoestima no conoce límites hasta el punto de creer que son especiales, únicos entre millones. Tienen capacidades que les hacen estar por encima de los demás sin prueba alguna real de lo que piensan, produciendo que su comportamiento sea exagerado y su forma de hablar llegue a ser poco educada en determinados ámbitos. Normalmente se asocia a una confianza persona extrema pero existen casos donde es una respuesta psicológica a la auténtica situación: sienten que son un fracaso absoluto. Su autoestima es tan baja realmente que necesitan compensarlo buscando la admiración de los demás.

  3. Recurren con facilidad a la mentira

    Una vida plagada de éxitos requiere sostenerse de forma medianamente viable, obligándoles a mentir para mantener su estilo de vida centrado en la admiración y envidia de sus allegados. No dudan en mentir cuando lo ven necesario incluyendo los momentos donde dudemos de sus historias. Habitualmente utilizarán aventuras imposibles de creer para captar nuestra atención, con mentiras tan obvias que nos costará no lanzarnos a desmentirlas para hacerles ver lo que está ocurriendo. Es mejor no tratar de apretarles en exceso ya que no es extraño que arranquen en ataques de ira al sentirse atrapados.

  4. Valoran muy poco a los demás

    Valoran muy poco a los demás

    Aunque pueda parecernos que son muy educados y atentos en la mayoría de ocasiones muestran una empatía nula hacia el resto de personas. Hacen creer con su atención que se preocupan por nosotros, un truco para granjearse nuestro afectado haciendo que estemos más atentos a ellos mientras alimentamos su ego escuchando sus ocurrencias. Es uno de los aspectos más difíciles de reconocer desde fuera al darse incluso en familiares cercanos, justificando su forma de actuar por las escasas muestras de afecto que nos cedan en los momentos donde noten que realmente nos estamos alejando de ellos.

  5. Distorsionan la realidad

    De los rasgos más complicados de manejar, tienen facilidad para modificar la realidad hasta que sea acorde a sus pensamientos. Si dudamos de lo que ocurre conseguirán de alguna forma que nos sintamos culpables por dudar de su versión. Cuando aparecen conductas asociadas a sus historias de grandeza será todavía más complicado salir del círculo vicioso alrededor de su forma de verlo y nuestros aparentes errores al no compartir su visión. En este tipo de situaciones es mejor no insistir con el problema, dejando que se normalice la situación hasta que poco a poco vaya aceptando que las cosas no son tan claras como le parecen.

¿sabías qué...?

los egocentristas pueden llegar a ser los mejores amigos del mundo cuando se lo proponen, sorprendiéndonos incluso muchos años después de haberles conocido.