¿Por qué los puzzles son beneficiosos para los niños?

Descubre las ventajas que los puzzles aportan a los niños

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Los puzzles o rompecabezas son uno de los mejores juguetes que podemos regalar a un niño. A través de él, los pequeños son capaces de imaginar, asociar colores y formas, utilizar la lógica y en definitiva desarrollar un gran número de capacidades importantes para su desarrollo.

Además de ser muy divertidos, los puzzles sirven para aprender otro tipo de conceptos, como números, letras o la asimilación de conceptos a través de los dibujos, y lo mejor de todo es que pueden ser utilizados por niños de cualquier edad, eligiendo un tipo de puzzle en función de su etapa de crecimiento.

Hoy queremos enseñarte todos los beneficios de los puzzles para niños.

  1. Mejoran la coordinación ojo-mano

    En el caso de los niños más pequeños especialmente, hacer un puzzle supone un importante desarrollo para mejorar la coordinación entre el ojo y la mano. Se combina la destreza para encontrar de entre todas, la pieza que encaja, y la habilidad para encajarla con la mano. Este tipo de coordinación resulta muy importante para desarrollar otro tipo de habilidades como beber de un vaso, o comer con cuchara.

  2. Desarrollan la motricidad fina

    La motricidad fina es una de las habilidades más importantes en la etapa de desarrollo de un niño. Es la habilidad para realizar pequeñas tareas que necesitan de un determinado nivel de precisión. Colocar las pequeñas piezas de un puzzle de modo que encajen, es para un niño una ardua tarea que requiere de concentración y habilidad. Este tipo de destreza le ayudará para utilizar una goma de borrar, e incluso abrocharse los botones del abrigo.

  3. Potencian la observación y comparación

    Uno de los beneficios más importantes para los niños que juegan con puzzles es la forma en la que éstos consiguen potenciar tanto las cualidades de observación como de comparación. Mediante la identificación de formas, colores, tamaños y dibujos son capaces de analizar los bordes de cada pieza, y de que forma consiguen encajar con piezas de diferente aspecto. 

  4. Ejercitan la memoria visual

    Otra de las ventajas de los rompecabezas en los niños es la posibilidad que les ofrece para ejercitar la memoria visual. Esto se debe a la necesidad de memorizar el dibujo original para adivinar qué piezas debe de ir colocando, en función de la forma o el color. A largo plazo, el desarrollo de la memoria visual les será de gran ayuda a la hora de retener y comprender mejor cualquier tipo de información.

  5. Desarrollan la concentración

    La resolución de un puzzle requiere un cierto grado de concentración muy importante para llegar a resolverlo con éxito. Entre las múltiples psibilidades existentes, hay que elegir la adecuada en cada momento, y esto requiere de mucha atención. Desarrollar la concentración ayudará a los niños a ser más pacientes y les ayudará a asimilar mejor los conceptos que vayan aprendiendo.

  6. Fomentan el desarrollo de habilidades sociales

    Los puzzles tienen la capacidad de desarrollar en los niños habilidades sociales, especialmente cuando comparten la resolución del puzzle con familiares o amigos. Colaborar entre todos para resolver un reto, hace que a largo plazo valoren el trabajo en equipo, aprendan a escuchar y respetar, y se sientan parte importante de un grupo. Habilidades que resultan muy útiles en el futuro a la hora de relacionarse y adquirir nuevos valores.

  7. Potencian la autoestima

    Nada mejor que experimentar en primera persona la satisfacción de haber completado una ardua tarea. Para un niño, resolver un puzzle significa un importante reto cumplido. Un objetivo que le hará sentirse mucho más confiados en sí mismos y en sus habilidades para llegar a alcanzar otras metas.

No dudes en regalar puzzles a los niños de todo tipo de formas, piezas y colores. Ten en cuenta la edad de los pequeños para elegir uno que se ajuste a su ritmo de aprendizaje con el fin de evitarles frustración, y deja que exploren, experimenten y dejen volar su imaginación.

¿sabías qué...?

El puzzle más antiguo del mundo fue elaborado por el cartógrafo británico John Spilsbury en el año 1760. Cortó un mapa en varias piezas y las pegó en unas tablas de madera. De este modo enseñaba geografía a los niños de una forma amena y divertida.