Cómo identificar a una persona tóxica

Descubre las pautas en común de las personas denominadas tóxicas

Calificar a una persona como tóxica se ha convertido en una de las expresiones más típicas en nuestro día a día. A pesar de que no hay una definición clara de lo que significa ser tóxico, es casi intuitivo que surja esta palabra cuando nos referimos a alguien de esta manera.

Si tuviéramos que elegir una palabra en común para este tipo de personas sería molesta. Alguien que con sus actos o sus palabras nos produce una sensación incómoda, incluso cuando somos incapaces de decir claramente qué es lo que nos afecta tanto de su ser.

Cuando dudes sobre la posible toxicidad de una persona en tu entorno debes comprobar si cumple con algunos comportamientos específicos. Por eso a continuación te diremos cómo identificar a una persona tóxica.

    Índice

  1. Intentan ser el centro de todas las conversaciones

    Una persona tóxica buscará ser siempre el protagonista en cualquier conversación. No importa el tema en concreto, incluso cuando estemos exponiendo un hecho de nuestra propia vida, acaparará la atención desviando el asunto a ella misma. Especialmente marcado en el ámbito laboral, donde tratan de exaltar sus éxitos y anécdotas en detrimento de las nuestras.

  2. Tienen una opinión de todo y para todo

    En las relaciones con cierta continuidad es fácil que surjan todo tipo de temas de conversación, de los cuales sabremos más o menos dependiendo de nuestro conocimiento y experiencia personal. La persona tóxica sabe y opina de cualquier asunto, siendo capaz de rebatirnos constantemente. Una característica que se vuelve particularmente incómoda cuando notamos que sabemos más que ella y que, a pesar de ello, debemos asentir para no entrar en conflicto.

  3. Asumen habitualmente el rol de víctima

    Es fácil percatarse de esta característica de las personas tóxicas. Asumir el rol de víctima significa mostrarse inválido ante los demás, incapaz de alcanzar cualquier objetivo por sencillo que parezca a nuestros ojos. Una estrategia habitual para que los demás hagan las cosas que no quieren hacer ellos mismos y, al mismo tiempo, recabar la atención de los que les rodean. Este es de los comportamientos más difíciles de manejar cuando lo sufrimos personalmente debido a la tendencia a ser todavía más víctima cuando les decimos cómo están actuando.

  4. Su empatía es prácticamente nula

    Alguien tóxico no se preocupa de cómo nos sentimos, mientras sí que insistirá en que sepamos cómo se encuentra ella misma. Incluso en las relaciones más banales es necesario que haya cierta empatía mutua, desapareciendo cuando interactuamos con una persona tóxica. Lo indentificaremos cuando nos demos cuenta que ya ni siquiera nos planteamos contarles cómo nos sentimos; habremos caído en su juego.

  5. Son de naturaleza mentirosa

    La más evidente cuando sospechamos de su posible toxicidad. Este tipo de personas no duda en mentir para su propio beneficio, hasta en los casos más inocentes. Cualquier tipo de cuestión que pueda afectar a su autoestima o su hipotética posición social tratarán de salvarla mintiendo, incluso en casos donde es evidente. Como complemento además es fácil que, de enfrentarles la mentira, tiendan a mostrarse despectivos sin que por ello vayan a cambiar para futuras situaciones.

Debemos tener en cuenta que estos comportamientos se mostrarán a lo largo del tiempo. Calificar a alguien como tóxico habiendo apenas tenido relación con él podría hacernos errar estrepitosamente.

¿sabías qué...?

Las personas tóxicas suelen tener siempre mucha gente a su alrededor, pero generalmente no tienen ningún amigo de verdad.