Fases del duelo por ruptura de pareja

Conoce las etapas que se viven en este duro proceso

Romper una relación amorosa puede ser tan duro que nos lleve a un proceso de duelo, necesitando pasar por una serie de etapas antes de recuperarnos. Es una situación por la que todo el mundo pasa alguna vez en su vida, con ligeros cambios relacionados con la intensidad con la que se vive cada fase y la forma en la que se desarrolla hasta llegar a la siguiente. Aunque no existe una nomenclatura como tal establecida de forma unánime sí hay una serie de indicios comunes recogidos a través del testimonio de millones de parejas que permiten establecer una suerte de línea temporal entre la ruptura y el proceso final de recuperación.

Hay que valorar siempre la posibilidad de que terceras personas y eventos esporádicos pueden alterar drásticamente el duelo. Aunque no nos guste por dentro sí es cierto que conocer a nuevas personas, realizar actividades que nos mantengan ocupados y tratar de olvidar cuanto antes la relación que manteníamos ayudan a la recuperación, hasta el punto de lograr saltos temporales donde consigamos pasar de una etapa a otra sin apenas darnos cuenta. Cada persona desarrolla de forma diferente el duelo en la ruptura de pareja por lo que, ante todo, debemos centrarnos en la forma de recuperarnos más que en luchar por llegar al siguiente punto teórico que define nuestro estado.

    Índice

  1. Sorpresa

    La primera etapa se caracteriza por la incredulidad ante lo ocurrido, sin llegar a concienciarnos de la nueva situación. Ya no tenemos a la otra persona a nuestro lado, recorremos un camino solos cuando llevábamos mucho tiempo completamente adaptados a la vida acompañados. Es una etapa que no se da siempre en todas las rupturas, pero al mismo tiempo es de las más intensas cuanto más tiempo se ha estado juntos. Normalmente cuando se da suele acompañarse de rápidas sucesiones de las siguientes etapas, volviendo de nuevo a la fase de sorpresa donde nos preguntamos qué es lo que ha pasado exactamente.

  2. Negación

    Negación

    Comprendemos el punto donde nos encontramos pero al tomar conciencia plena negamos que haya ocurrido de verdad. Trataremos a toda costa de normalizar la situación en un principio, actuando como si siguiéramos juntos aunque no hagamos ya vida de pareja. En los casos más avanzados los intentos de volver a estar juntos se darán mayoritariamente en esta fase, suplicando incluso por retomar la relación incluso aunque hayamos sido nosotros partícipes en la ruptura. Esta etapa se da en prácticamente todas las relaciones, mezclándose sutilmente con la fase de sorpresa al no entender lo que ha podido fallar y negarnos que realmente se haya acabado el amor entre nosotros.

  3. Culpa

    Comprendemos lo que ha ocurrido y entendemos que realmente se ha acabado: es el momento de encontrar las causas centrándonos rápidamente en nosotros mismos. Lo habitual es alternar la culpa entre los dos, atribuyendo diferentes grados a medida que se reflexiona sobre la forma en la que se acabó la relación, el desarrollo de la misma y la posibilidad de seguir juntos en un futuro relativamente cercano. Aunque es una fase muy moldeable dependiendo de la facilidad con la que tengamos para conocer gente nueva puede hacer mella a nivel interno si somos de perder relaciones amorosas cada poco tiempo.

  4. Desesperación

    Desesperación

    Necesitamos recuperar lo que teníamos, sea como sea y cuanto antes. Nos sentimos desamparados en la soledad, creyendo que la vida no merece la pena sin la otra persona. Es una de las fases más duras por los claros síntomas que mostramos a nivel físico, acompañándose de llanto, tristeza, aislamiento social y deterioro del aspecto físico por pura dejadez. Si nos mantenemos durante mucho tiempo en ella podemos llegar a caer en la depresión, necesitando la ayuda profesional para poder estructurar nuevamente nuestras prioridades en la vida. Con todo, esta fase al superarla suele conllevar un crecimiento personal muy beneficioso.

  5. Superación

    Muchas personas piensan que las relaciones de pareja no acaban nunca al permanecer en nuestro interior aunque sea en forma de pequeños pensamientos. Independientemente de cómo lo interpretemos una vez lleguemos a la fase de superación seremos capaces de hablar de lo ocurrido abiertamente, de forma relajada y sin dudas internas. El camino ha sido largo y habremos pasado por momentos muy duros pero si hemos conseguido ser sinceros con nosotros mismos y mantenemos un punto de vista positivo lograremos salir fortalecidos de la ruptura, capaces de conocer gente nueva para nuestro futuro.

¿sabías qué...?

Las relaciones de pareja se han vuelto tan fugaces durante los últimos años que cada vez se da menos el duelo por la ruptura. Duramos tan poco dentro de una relación que no llegamos a interiorizar lo suficiente a esa persona para sufrir por ella.