Cómo dejar de ser hipocondríaco

Consejos para superar la hipocondría

Popularizada por la industria del cine, la hipocondría es un trastorno caracterizado por el miedo a sufrir graves enfermedades. Las sensaciones internas producen pensamientos catastróficos relacionados con el cáncer, ataques al corazón o dolencias de cualquier tipo definiéndose siempre por una gravedad extrema. De esta forma, aunque no pongamos un nombre concreto a la enfermedad que supuestamente estamos sufriendo siempre la trataremos como si fuese terrible, independientemente de la verosimilitud real que pudiese haber respecto a su existencia o la propia gravedad que le asignamos.

Los consejos mostrados a continuación os ayudarán a controlar tanto los pensamientos hipocondríacos como las conductas realizadas a partir de ellos:

    Índice

  1. Acepta tu hipocondría

    Todos los consejos que nos proporcionen serán inútiles si no admitimos lo que nos ocurre. La hipocondría es de los trastornos mentales más difíciles de reconocer. Al ser una situación relativamente controlable y obvia para los demás podemos llegar a sentir vergüenza de compartir cómo nos sentimos, sobre todo si hemos sufrido el rechazo de los demás de forma constante ante nuestras explicaciones. Admitir que sufrimos de hipocondría es un paso fundamental para superarla, permitiendo que reconozcamos las conductas más habituales y podamos actuar sobre ellas de forma directa y sin dudas en el camino.

  2. Evita buscar información excesiva sobre enfermedades

    Evita buscar información excesiva sobre enfermedades

    Una de las conductas más habituales en los hipocondríacos es informarse todo lo posible de las enfermedades que nos rondan por la cabeza en ese momento. Internet ha abierto la puerta a la hipocondría con la existencia de miles de sitios donde encontrar datos y testimonios sin control ni veracidad alguna, las cuales consiguen acentuar todavía más los pensamientos derrotistas sobre la enfermedad que nos interesa. También es importante no atosigar a los médicos con nuestras preguntas, sobre todo si hemos acudido a consulta sin ningún tipo de síntoma real.

  3. No todas las sensaciones en tu cuerpo son síntomas

    Cuando sufrimos de hipocondría tendemos a catalogar rápidamente cualquier sensación como un síntoma de una enfermedad más grave. De esta forma, si nos duele la cabeza, sufrimos una mala digestión o nos encontramos cansados buscaremos darle una explicación médica, priorizando una enfermedad por delante de explicaciones ambientales o síntomas menores que no se relacionan. Hay que tener especial cuidado con los que se relacionan con el cáncer, es muy fácil que encontremos síntomas en aspectos que no tienen nada que ver, sobre todo si exploramos habitualmente nuestro cuerpo catalogando cualquier marca como prueba de que lo sufrimos.

  4. Mantén tu mente ocupada

    Mantén tu mente ocupada

    Los hipocondríacos fácilmente relacionan cualquier tema con una enfermedad, ya sea por la posibilidad de sufrirla como por una relación de causalidad sin prueba alguna. Es importante mantenernos ocupados para evitar pensamientos relacionados con las enfermedades. Cuanto más tiempo libre tengamos sin ocuparlo de forma activa más sencillo es que lo dediquemos a las enfermedades que suframos, ya sea buscando información, conversando con otras personas sobre ellas o haciendo diagnósticos personales para confirmar dichos pensamientos. No significa necesariamente que evitemos a toda costa pensar sobre síntomas, es estar lo suficientemente ocupados como para que los casos auténticos de enfermedades tengan el tiempo que les corresponde.

  5. No utilices las posibles enfermedades para llamar la atención

    Esta es de las conductas más difíciles de manejar porque en la hipocondría lo hacemos de forma inconsciente. Cuando nuestro círculo social tiende a ignorarnos por nuestra hipocondría entramos en un círculo vicioso donde exageramos todavía más lo que nos ocurre. Buscamos su ayuda, que nos hagan caso ante unos síntomas que nosotros vemos claramente y los demás parecen no querer comprender. Se puede llegar a un punto en el que nosotros mismos sepamos que no es tan grave como estamos mostrándolo pero la necesidad de tener el apoyo de los demás es tan grande que exageramos la sintomatología para que se acerquen a nosotros.

¿sabías qué...?

una de las causas más curiosas para que surja la hipocondría es el propio miedo a ser hipocondríaco. Aunque apenas aparece no debemos obsesionarnos con la posibilidad de serlo, llegaríamos a la extraña situación del miedo al propio miedo de tener miedo.