7 consejos para educar un hijo adolescente

Recomendaciones útiles para la educación en esa turbulenta etapa

Cualquiera que tenga un hijo adolescente o que haya estado cerca de alguno sabe que la adolescencia es como una explosión incontrolable de energía, risas, emociones desbocadas, hormonas... pero también rabia, inestabilidad emocional y conflictos con el mundo, los educadores y sus progenitores.

Todo este despliegue vital tiene una razón fisiológica, ya que la adolescencia supone el paso de la infancia a la etapa adulta, y durante unos años es como si el cuerpo y la mente fuesen cada uno por su lado.

Muchos padres se sienten frustrados y dolidos por la relación que establecen con sus hijos en esa etapa de sus vidas. Pueden ser habituales por parte de los adolescentes las malas contestaciones, silencios y una propensión a la rebeldía (no siempre con causa) y a forzar los límites para ver hasta dónde pueden llegar. Hay padres que afirman no conocer a sus hijos, como si se hubieran convertido en otras personas.

Sin embargo, no hay que perder los nervios. En este artículo te vamos a dar 7 consejos que te ayudarán a educar un hijo adolescente.

    Índice

  1. No ser excesivamente autoritario

    Si ante las contestaciones de nuestros hijos adolescentes nos volvemos más autoritarios de lo que hemos sido alguna vez con ellos, conseguiremos justo lo contrario de los que buscamos. Nuestros hijos nos desafiarán aún más, nos contestarán cada vez peor y se encerrarán en sí mismos. Siendo así, se alejarán más de nosotros y cuando tengan un verdadero problema seguramente no sentirán que pueden contar con nosotros para confidenciárnoslo.

    Por eso recomendamos encontrar un punto medio en el que esté claro que no pueden hacer lo que se les antoje pero a la vez mostrarnos comprensivos con esta etapa por la que pasan, teniendo tiempo y disposición a escuchar sus razones y reclamos.

  2. No ser sobreprotectores

    Unos padres sobreprotectores que no dejan a su hijo/a caminar de forma segura hacia la autonomía y la etapa adulta pueden generar adolescentes tímidos, inseguros e incapaces de tomar sus propias decisiones. Como padres tenemos que asumir que nuestros hijos crecen, que a veces van a tomar decisiones equivocadas o con las que no estemos de acuerdo, pero que en la medida de lo posible (y dentro de lo razonable) tenemos que asumirlo y permitir que hagan su propio camino, siempre haciéndoles saber que estamos dispuestos y abiertos a aconsejarles si ellos nos dan el espacio.

  3. Ser padres antes que amigos

    Ser demasiado permisivos o ponerse en el rol en el que en vez de ser padres del adolescente jugamos a ser sus amigos tampoco es una buena opción. El adolescente debe saber que sus límites deben ser impuestos en casa y no afuera, y si bien es altamente recomendable que exista una relación de confianza entre padre e hijo, los progenitores no deben tener miedo a imponer la autoridad (siempre con tacto, prudencia y criterio) por miedo a perder la confianza con sus hijos.

  4. Ser coherentes con las reglas

    Debemos ser muy claros con las normas, reglas y límites que pongamos a los adolescentes. Si cambiamos de opinión constantemente o caemos recurrentemente en contradicciones, las normas que impongamos no servirán de mucho pues habremos perdido nuestra credibilidad.

    Cuando se toma una decisión hay que mantenerla. Es muy importante hablarla e intentar llegar a un acuerdo con el adolescente antes de imponerla, pero eso sí, una vez tomada deberemos mantenerla.
     

  5. Ser tolerantes con las pequeñas cosas

    Debemos analizar qué aspectos son básicos para nosotros en la educación y en ellos ser claros y firmes, pero luego hay un montón de pequeñas cosas en las que también es imprescindible dejar al adolescente expresarse en su propia individualidad sin coartarle. La ropa, los tatuajes y los gustos personales puede que no coincidan con los nuestros o que directamente no nos gusten, pero debemos centrarnos en lo que es realmente importante para nosotros.

  6. Trabajar su autoestima

    En la adolesciencia, los jóvenes aún son muy inseguros respecto a su personalidad y apariencia, y como el resto los ve a ellos. Los padres deberán de tener cuidado en expresar su insatisfacción por la aparencia física de sus hijos, y en vez de eso, optar siempre por comentarios constructivos en caso de que sea relamente necesaria la situación, como en casos extremos de obesidad o anorexia, o cambios muy violentos en su imagen. De ser temas menores, intentar que los hijos tengan su libertad, aunque dentro de los márgenes y cánones razonables.

    Lo principal es mostrar comrpensión y amor, de forma de que ellos no se sientan juzgados en extremo, y buscar las oportunidades de mayor confianza para dar su opinión como padres, siempre con mucho tacto. 

  7. Enseñarles el valor del dinero

    Los hijos adolescentes aún no tienen plena conciencia del valor del dinero en la mayoría de los casos, al no haber aprticipado del mundo laboral, con alguans excepciones. Siendo así, una mesada razonable (en caso de que la tengan) es esencial puesto que deben conocer los límites en sus gastos y saber que sus padres no transarán respecto a un consumo irresponsable de su parte.

    No hay que darles todo y tampoco hacerlo inmediatamente. Los hijos deben aprender a desarrollar la paciencia y a valorar el costo de las cosas.

¿sabías qué...?

A pesar de que en la adolescencia siempre vamos a tener algún tipo de conflicto con nuestros hijos, si hemos sido unos padres respetuosos, les hemos escuchado y les hemos educado en la autoestima e independencia, la adolescencia no será una oposición furiosa contra la autoridad de los padres, sino una búsqueda del propio camino no siempre en confrontación con los padres.