Cómo aplicar la inteligencia emocional en el trabajo

Sácale el máximo rendimiento para el ámbito laboral

La inteligencia emocional se ha convertido en uno de los términos de la psicología que más se han expandido en las últimas décadas. Mientras la inteligencia clásica se entiende como un elemento rígido y prácticamente determinado genéticamente la idea de poder mejorar nuestra inteligencia emocional ha calado fondo en la sociedad. Laboralmente la inteligencia emocional es una de las mejores herramientas de las que disponemos. Fácil de aplicar y de entrenar en cada punto donde nos notemos más limitados.

Es importante, no obstante, que no dependamos completamente de la inteligencia emocional. Nuestro rendimiento y bienestar en el trabajo mejorarán gracias a ella pero siempre como apoyo, no como elemento principal. A su vez, si realmente nos sentimos incapaces de mejorarla no es el fin del mundo, podemos aplicar los conceptos básicos y seguir cumpliendo nuestras funciones sin más problema.

    Índice

  1. Controla tus emociones

    La parte más importante en la inteligencia emocional está siempre vinculada a las propias emociones. Aprender a controlar nuestras emociones hará que desempeñemos mejor nuestro trabajo. No es solo evitar sentirnos mal por la ansiedad típica de trabajar, es saber manejar emociones extremas de alegría, éxitos repentinos y confrontaciones con compañeros que pueden pasar de anécdotas a problemas realmente serios.

  2. Muestra empatía con tus compañeros

    Muestra empatía con tus compañeros

    La empatía es con diferencia la mejor herramienta dentro de la inteligencia emocional. Saber reconocer las emociones en nuestros compañeros y expresar las nuestras de forma correcta hará que nos movamos mucho mejor en el ambiente social que se crea en todos los puestos de trabajo. Nuestros compañeros confiarán más en nosotros, nos ayudarán de forma espontánea y evitaremos problemas futuros al haber ganado su respeto.

  3. Comparte tus emociones con los compañeros

    No debemos tener miedo a exteriorizar nuestras emociones mientras no se vuelvan incómodas. Si hemos logrado un éxito importante que nos sitúa por encima de nuestros compañeros es bueno que sepamos gestionar tanto nuestra alegría como los elogios que recibamos. Uno de los sentimientos que más afloran dentro de cualquier organización es la envidia y el resquemor por ver a los demás tener éxito, pasando incluso en las personas que percibimos más sanas y naturales.

  4. Comunicación constante

    Comunicación constante

    Es imposible que desarrollemos nuestra inteligencia emocional si no mantenemos una comunicación constante. Debemos aprender a expresarnos y a escuchar a los demás, manteniéndonos activos en la organización a nivel social. No pasa nada porque seamos de naturaleza retraída pero alejarnos del ambiente cotidiano con los compañeros hará que nos separemos del grupo indirectamente, pudiendo afectarnos en el futuro incluso en lo laboral.

  5. Escucha tanto como te expresas

    Siempre debemos mostrarnos interesados en lo que nuestros compañeros compartan con nosotros. No quiere decir que digamos a todo 'sí', simplemente hacerle notar que le estamos prestando atención, participando activamente en la conversación dando nuestro punto de vista incluso cuando es contrario al suyo. Si es una postura muy extrema no tendremos miedo de hacérselo notar, siempre manteniendo la educación y el respeto. Con todo, es importante también que tengamos en cuenta la posición dentro de la empresa, una actitud amigable puede verse como negativa si tratamos con un superior que no esté acostumbrado a ese tipo de trato.

  6. La asertividad, elemento indispensable

    La asertividad, elemento indispensable

    Por último, la asertividad forma parte activa de la inteligencia emocional. Si algo nos molesta lo haremos saber sin rodeos, afrontando las situaciones incluso cuando sean relativamente incómodas. Es importante que entendamos que en el trabajo, sobre todo si es monótono, es muy fácil que se creen rencillas personales manteniéndose mucho más tiempo del esperado. Transmitir la idea de que somos abiertos a la par que no ocultamos nada hará que podamos afrontar estos problemas mucho mejor.

¿sabías qué...?

Hacer alusión a nuestra inteligencia emocional en una entrevista de trabajo es un buen truco para salir airosos, sobre todo si se trata de un puesto que requiere comunicación constante.