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Las pinturas más importantes de Frida Kahlo

La vida y la obra de la artista mexicana Frida Kahlo están indisolublemente unidas. Solo así se pueden entender sus pinturas, como una parte fundamental de su propia biografía, con sus pasiones y sus desgarradores sufrimientos.

Los críticos de arte han adscrito su obra a la corriente del surrealismo, ya que en ellas aparece frecuentemente el mundo de los sueños, escenas oníricas impregandas de deseos, incertidumbres y miedos. Al contemplar sus cuadros el espectador siente que se está asomando al inconsciente de la pintora. Frida Kahlo, sin embargo, no estaba totalmente de acuerdo con su inclusión en este movimiento ya que no seguía las pautas que este marcaba. Ella afirmaba que lo que pintaba eran representaciones de su vida y sus emociones, ya que es lo que mejor conoce, y para ello utiliza elementos surrealistas. Sus pinturas transmiten la fuerza de estar hechas desde las entrañas.

A lo largo de su trayectoria artística, Frida se hizo muchos autorretratos que van dando una idea de las diferentes etapas de su vida. En sus cuadros siempre hay diferentes elementos que pueden ser analizados, que juegan un papel y que tienen un sentido, muchas veces simbólico.

Análisis de los elementos de sus obras

  • Es habitual que aparezcan elementos mitológicos mexicanos así como detalles de las culturas precolombinas.
  • Otras de sus pinturas están inspiradas en retablos religiosos a los que les da su propia interpretación jugando con el sincretismo.
  • Los cuadros de Frida Kahlo se caracterizan por sus colores brillantes. Ella utilizaba cada color con una finalidad simbólica; por ejemplo el amarillo era la locura, la enfermedad y el miedo, así como parte del sol y de la alegría.

A continuación te queremos enseñar 6 grandes obras de Frida Kahlo:

    Índice
  1. 1 Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos (1932)
  2. 2 Las dos Fridas (1939)
  3. 3 Autorretrato con collar de espinas (1940)
  4. 4 La columna rota (1944)
  5. 5 Sin esperanza (1945)
  6. 6 Diego y yo (1949)
  • 1

    Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos (1932)

    En 1930 Frida Kahlo y Diego Rivera se trasladaron a Estados Unidos para que Diego pintara una serie de murales por encargo. Pasado un tiempo Frida quería volver a México ya que allí no se sentía a gusto, pero aún así se quedaron más tiempo. 

    Este autorretrato surge de este sentimiento contradictorio que siente la pintora. En él Frida está en la frontera de México con EE.UU. con un pie en cada uno de los países. Hay un fuerte contraste entre el industrializado paisaje del país del norte y las ruinas y objetos idiosincráticos de su amado méxico.

  • 2

    Las dos Fridas (1939)

    Este es uno de sus cuadros más famosos. Este oleo es un autorretrato doble. Las dos Fridas están sentadas en un banco de madera y las dos llevan vestidos típicos, uno blanco y otro azul. Ambas tienen el corazón al descubierto y una vena une los dos corazones. También están dadas de la mano. La Frida que va vestida de blanco sujeta con su otra mano unas tijeras ensangrentadas y tiene el corazón roto. El autorretrato está situado en un paisaje exterior con un cielo lleno de nubes y que amenaza tormenta de fondo.

    Esta pintura representa la dualidad en la que se sentía Frida Kahlo. Por un lado fuerte y por otra dolorida. El motivo principal de estos sentimientos contradictorios es la separación de su marido Diego Rivera. Este cuadro está pintado después de su divorcio.

  • 3

    Autorretrato con collar de espinas (1940)

    En este autorretrato de tres cuartos Frida se pinta de frente con el collar de espinas de Cristo al cuello. De esta forma se presenta, en cierto sentido, como una martir cristiana. El cuadro está lleno de símbolos, como el pájaro con las alas abiertas en su pecho, el gato negro que aparece en un segundo plano o un mono. Autorretrato con collar de espinas representa su relación rota con Diego Rivera y el dolor que esta ruptura le produce. La imagen que proyecta Frida Kahlo de sí misma en este cuadro ha permanecido en el imaginario cultural.

  • 4

    La columna rota (1944)

    La columna rota es un cuadro que muestra al espectador toda la crudeza del sufrimiento corporal y psicológico de Frida Kahlo. 

    Cuando tenía 17 años sufrió un accidente de autobús que estuvo a punto de matarla. Este accidente le dejó profundas secuelas, entre ellas el uso del corsé que se muestra en el autorretrato, infertilidad, constantes dolores y 32 operaciones. En este cuadro no hay ningún tipo de idealización y los símbolos de sufrimiento son muy evidentes.

  • 5

    Sin esperanza (1945)

    Este cuadro también nos habla de enfermedad y sufrimiento. Como todos los que hemos analizado en el artículo, es autobiográfico. En el año 1945 Frida pasó largas temporadas en la cama debido a los dolores y a una falta de apetito crónica. En la pintura vemos a Frida tumbada en la cama y siendo alimentada con un embudo gigante sujeto a una estructura de madera. En este cuadro también hay muchos elementos surrealistas, ya que la cama está situada en un paisaje desértico y lo que sale del embudo son cosas inquietantes.

  • 6

    Diego y yo (1949)

    Terminamos el repaso a las 6 grandes obras de Frida Kahlo con otro autorretrato. El cuadro Diego y yo, pintado en el año 1949 refleja la tormentosa relación entre los dos artistas, su profundo amor y también los altibajos y decepciones que sufrió su relación. Hay varios aspectos en los que nos podemos fijar en el cuadro. El primero es que la cara de Diego Rivera aparece en la frente de Frida. Él aparece con un tercer ojo, que puede representar la sabiduría. Frida Kahlo se pinta a sí misma con el pelo suelto (lo cual no es muy habitual en sus autorretratos) y llorando.

¿Sabías qué...?

En los años 90 del siglo XX Frida Kahlo fue la primera mujer artista latinoamericana que consiguió vender una obra por más de un millón de dólares.