Tesoros ocultos en Escondite

image description


Bajando por la calle Barco, en el número 17, llegamos a Escondite, uno de los locales que ha abierto durante este mes de abril en la zona Triball (Malasaña).

Dar con él puede ser, en principio, una tarea algo complicada pero como todo lo que en esta vida requiere algo de esfuerzo la recompensa sabe mucho mejor. Y es que Escondite no es un local a pie de calle, para acceder a él hay que llamar al telefonillo y atravesar un portal frío, oscuro y lleno de humedades, típico de las casas antiguas del centro de Madrid.

Lo que en principio podía parecer una desventaja, al carecer de salida directa a la calle y escaparate, se ha convertido en uno de los principales atractivos de Escondite, rodeado de un halo de exclusividad e intimidad, como aquellos bares de la Ley Seca a los que sólo se podía acceder con una contraseña. El lugar gana al pasar aparentemente desapercibido, pues aquello que se esconde y oculta produce más regozijo cuando se encuentra.

Frente al resto de locales que se han abierto en Triball, Escondite no era un comercio ni un negocio, sino una vivienda, un loft de unos 30 metros cuadrados con un altillo. Llevaba cerrado desde octubre y lo encontraron tal cual lo dejó la última inquilina: con los muebles de cocina, el baño, los cacharros…. restos de una vida. El apartamento tiene serios problemas de humedad pero la imaginación y la creatividad han podido hacer frente a todas las manchas y desconchones, que han quedado camufladas bajo murales, fotos y papel pintado.

Aunque lo encontraron muy sucio, lleno de polvo y telarañas, la dura labor de acondicionamiento en la que los propios diseñadores han participado, ha revelado un espacio perfecto para dar cabida a sus creaciones y trabajos.

Para este local no podían haber elegido mejor nombre, detrás de un portal que se confunde con tantos otros de la misma calle, se esconde una auténtica tesoro. Escondite es un tesoro, tanto por su decoración como por las creaciones que en él se exponen. Resulta difícil salir de allí sin haberse encaprichado de varias cosas.

La diseñadora de moda y estilista Ángeles Castro ha sido la encargada de coordinar la organización y puesta en marcha del proyecto. Le ofrecieron el espacio y ella eligió a los artistas y diseñadores que quería que la acompañaran es esta aventura, partiendo de la idea de mostrar variedad, de crear un espacio plural de diversidad en el que haya para todos los gustos.
Aunque no cree que sea posible establecerse allí de forma permanente cuando termine el mes, la experiencia ha sido tan positiva que, junto con los demás diseñadores que comparten espacio, están pensando en mantenerse como colectivo, alquilar un local en el que exponer sus creaciones y darse a conocer, e incluso organizar talleres.

Las paredes de Escondite están decoradas con los trabajos de varios fotógrafos y artistas plásticos: Laura Orgambide, especializada en pintura y collage, además ha pintado los murales que cubren parte de la pared del local, Eme, con unos fotocollage preciosos, los fotógrafos José Alberto Rodríguez y José de Lara y Moribundo por el arte, especialista en dibujo y grabado (tras este sello se esconde José Vallejo, hermano de Julia, de Retal3). Todas las obras se venden al público.

La falta de escaparate se ha suplido ingeniosamente habilitando un espacio en el altillo de este fantástico loft, un pequeño teatrillo que recoge una selecta muestra de todo lo que podemos encontrar la tienda.

Ángeles me cuenta que el loft tiene una planta baja que no han podido aprovechar, pues la puerta de acceso está totalmente atrancada. Una pena, porque hubiera podido utilizarse como otra sala más. Cuando os acerquéis, no dejeis de fijaros en el curioso cristal del suelo al lado de la cocina que deja entrever parte de este sótano.

Para organizar Escondite se ha dividido el espacio y cada diseñador ha acondicionado y decorado el suyo a su gusto, de forma que la mezcla y contraste de estilos aporta a Escondite una variedad y riqueza visual espectacular.

Julia Vallejo, de Retal3, se quedó con la cocina y ha realizado un trabajo de acondicionamiento súper original y divertido. En la pequeña barra americana ha colocado sus bolsos, cojines y broches de tela y la colección de La Mamma, su madre, que colabora con ella haciendo collares, pendientes, broches en fieltro y ganchillo. Cuatro años lleva ya esta diseñadora trabajando con su propia marca, que vende en dos tiendas de Madrid (SinsEntido y Mamblona) y a través de su blog. Poco a poco ha ido haciéndose un nombre y hoy mucha gente ya conoce sus inconfundibles y originales bolsos de tela.

Ángeles Castro ha ocupado el “dormitorio principal”. El trabajo de esta experimentada diseñadora de moda es muy amplio y ecléctico, y abarca todo tipo de complementos: diademas, tocados, peinetas, anillos, broches, collares… además de bolsos y ropa de sport y fiesta. Me quedé prendada de su trabajo con botones -los bolsos y en especial las diademas son maravillosas-, y de sus camisetas pintadas a mano.

La otra habitación, que muy bien podría pertenecer a una chica adolescente, es para Cretin Girl, la marca de Maura, una chica de Filadelfia que también tiene su espacio en Escondite. Ella cose las telas (traídas desde Estados Unidos) y hace los bordados y su socia Pilar pinta camisetas, zapatillas converse… Su ropa y complementos son frescos y juveniles, con motivos muy canallas: calaveras, diablitos, corazones rotos… y colores muy fuertes: rojo, negro, morado…que rememoran el estilo punk.

La sala de estar está reservada para Mapa del deseo, la marca de Gabriela, diseñadora argentina que ha hecho del reciclaje de ropa usada su base de trabajo. Además de la ropa que diseña, tiene un servicio personalizado de reciclaje de prendas. Si tienes en casa prendas viejas, que ya no te pones, de las que ya te cansaste, Gabriela las restaura, las modifica, las recicla y las convierte en algo totalmente diferente. Su filosofía es que las prendas no son descartables; frente a la costumbre de comprar y tirar, Gabriela apuesta por dar una segunda vida a las prendas. Para refabricar las prendas utiliza también retales procedentes de restos de fábrica, de manera que lo industrial se fusiona con la moda.

Me quedé absolutamente prendada de sus vestidos, y no voy a dejar acabar el mes sin volver a llevarme alguno.

Por último, la joven diseñadora Luna Alonso ha ocupado la entrada o hall, con una colección de prendas muy vaporosas perfectas para lucir en una ocasión especial.

Escondite cuenta además con una iniciativa muy atractiva, que es la asesoría de imagen, un servicio de estilismo completamente gratuito y abierto a todo el mundo para el que cuentan con fotógrafos, maquilladoras y una estilista profesional, María Amor Jiménez, que también ha formado parte de la organización de la tienda. Así que no dejéis pasar esta oportunidad y aprovechad este servicio en el que os enseñarán a elegir las prendas y complementos que mejor os sientan para diferentes ocasiones o eventos.