Jóvenes diseñadores en el Ego de Cibeles

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Cada mes de septiembre, Madrid se viste con sus mejores galas para acoger la Cibeles Fashion Week. En su 49ª edición, la por todos conocida Pasarela Cibeles cambia de nombre y se da un lavado de cara decidida a conseguir una mayor repercusión internacional. Como primera medida, deja el Parque de El Retiro y vuelve al recinto ferial IFEMA en el Campo de las Naciones, a un pabellón recién estrenado, el 14.1. La segunda de las grandes innovaciones es que la pasarela alternativa El EGO se integra en el calendario general de desfiles, con el importante apoyo mediático que ello conlleva y que beneficia directamente a los jóvenes diseñadores que exponen aquí sus trabajos.

Desde el lunes 15 hasta el jueves 18 un total de 46 diseñadores presentaron sus colecciones de primavera/verano 09 en Cibeles (la moda, siempre un paso por delante, ya mira al verano que viene cuando el resto de los mortales aún no hemos ni empezado a pensar qué llevaremos este invierno). Ailanto, Francis Montesinos, Amaya Arzuaga, Carmen March, Davidelfin, Hannibal Laguna, Elio Berhanyer... son algunos de los prestigiosos e internacionalmente reconocidos artistas que han mostrado su trabajo durante cuatro intensas jornadas.

El último día, los diseñadores consagrados de Cibeles dejaron paso a las nuevas generaciones. El viernes 19 de septiembre se convirtió en una jornada reservada íntegramente para los desfiles de la sexta edición de El EGO, por la que pasaron 16 jóvenes diseñadores en ocho desfiles dobles que dejaron constancia del estado de poderosa ebullición que vive el diseño alternativo y de vanguardia en España.

Desde que se celebrara la primera edición en febrero de 2006, esta plataforma que pretende servir de trampolín para jóvenes talentos de la moda, ha ido ganando peso, reconocimiento y el favor de crítica y público. La hermana pequeña de la pasarela Cibeles ha visto desfilar en sus dos años de vida a diseñadores como Carocora, La casita de Wendy Happy, María Cle Leal, Potipoti, Natalia Culebras... Algunos de los diseñadores que pasaron por aquí, como Krizia Robustella, hoy participan junto a los grandes en la pasarela Cibeles.

Otra de las novedades con la que nos ha sorprendido la Cibeles Fashion Week es la habilitación dos salas para los desfiles en lugar de una como venía siendo habitual. A la tradicional Sala Cibeles se le ha sumado la Sala Neptuno, escenario de las propuestas más atrevidas y vanguardistas. Además, se incorpora a esta edicion por primera vez el Cibelespacio, un recinto ferial que acoge varios stands con las principales revistas de moda españolas: Yo Dona, Elle, Vogue, Telva, Vanidad, Tendencias, Cosmopolitan... La verdad, nada demasiado interesante. Una iniciativa que sonaba realmente bien sobre papel pero que ha resultado ser un tanto decepcionante.

Realmente atractivo, sin embargo, el showroom de venta al público en el que más de 30 venes diseñadores exponen y venden sus piezas. Aquí se han podido ver las colecciones de diseñadores como Ophelia is Lost, Pedro y el Lobo, Carocora, Le Freak Ole, Hoet, Suite 23, Elisa Medina, Fehr Fares, María Cle Leal... junto a las de los diseñadores que participan en esta edición del Ego. El sábado día 20 estos diseñadores se trasladarán a Estudio Ballesta 4, el proyecto de Triball de reacondicionamiento artístico de un edificio en la céntrica calle de la Ballesta. Aquí se expondrá una prenda de cada uno de los diseñadores en las doce habitaciones remodeladas hace unas semanas por un grupo de artistas plásticos, que permanecerán hasta finales de mes

Con pase de prensa colgado al cuello, que en estos eventos abre las puertas de todo con una facilidad abrumadora, cámara, lápiz y una preciosa agenda de prensa en mano, pasé una agradable y excitante jornada impregnándome de moda y diseño joven. La experiencia no pudo ser más satisfactoria. Salí de allí con la firme creencia de que los jóvenes diseñadores españoles tienen mucho que decir, orgullosa de comprobar que en España se están haciendo grandes cosas en el mundo de la moda de vanguardia.
Comenzó la mañana en la Sala Cibeles con los desfiles de Víctor PaO y Lorena Rodríguez. Poca gente en las gradas, sólo los más madrugadores pudimos disfrutar de este desfile doble, uno de los mejores de la jornada.

Calurosos aplausos despertaron las prendas confeccionadas con metros de cinta de negativo súper 8 de Víctor PaO que presentó una colección colmada de prendas con extraños cortes, en blanco nuclear y aguamarina, muy veraniega, luminosa y fresca.

Muy acertada y ponible la propuesta en blanco y negro de la joven gallega Lorena Rodríguez. Vestidos hasta la rodilla de cortes geométricos, formas y volúmenes con claras referencias a la arquitectura. Una colección sencilla y elegante, poco veraniega pero muy favorecedora.

Gustó mucho Sinpatron, que despertó aplausos con su apuesta algo (demasiado?) arriesgada de prendas imposibles, con volúmenes y cortes extravagantes, y telas pegadas al cuerpo con predominio de los colores marrón y verde militar. Buen espectáculo sobre la pasarela (en este caso el suelo de la vanguardista Sala Neptuno); los modelos seguramente agradecieron desfilar en zapatillas, despues de los escandalosos tacones aguja con que los calzó Lorena Rodríguez.

Algo indiferente me dejó la colección de Cruzcastillo, con referencias estelares y planetarias. Prendas con degradados rosas y morados, camisetas XXL y pantalones anchos en siluetas apenas marcadas; todo muy ochentero. Manu Gómez resultó algo monótono y su desfile me transmitió poca energía, ensombrecido quizás por la fuerza y potencia del desfile de Sinpatron.

Volvimos a la Sala Cibeles para disfrutar de las colecciones del ruso afincado en Barcelona Serguei Povaguin y de la boliviana Vanessa Soria Lima. Serguei me encandiló con su refinada propuesta para una femme fatale elegante y sofisticada. Vestidos de paño y gabardina con cinturas pequeñas y grandes bustos; pantalones de talle alto con corte tobillero de aires masculinos pero cargados de sensualidad. Tonos grises, marrones y negros abrieron la pasarela para dejar paso a los marrones, rosas y morados. Siete impresionantes y estilizadas modelos con piernas eternas, acompañadas de una musica espetacular, pusieron la guinda a una propuesta redonda, de 10. Contundente prueba de que se puede hacer un desfile sobrio y comedido e impresionar al público sin necesidad de introducir elementos de provocacion gratuita; esos elementos ajenos que tanto rechazo suelen causar por lo forzado de su puesta en escena. Merecidísimo su premio L'oreal al mejor diseñador del EGO.

Esperaba con expectación el desfile de Vanessa Soria Lima pero, por desgracia, me aburrió. Demasiada monotonía en sus piezas, mismos colores, mismas telas. Toda una colección veraniega presentada en riguroso negro acolchado, con tímida presencia del azul marino. Ni las modelos con sugerentes máscaras, ni los cilindros en cuellos, cabezas, mangas y hasta zapatos, sirvieron para dar color y alegría a este desfile correcto pero con propuestas no demasiado convincentes.

A las tres del mediodía llegó el más concurrido y animado de todos los desfiles, para mi gusto el mejor de los combinados: María Escoté y Sara Lage. María Escoté en su tercera aparición en el EGO, sorprendió, gustó y a algunos nos enamoró con su vision de la mujer femenina, glamourosa y elegante. Cuadros vichy y colores pastel, muy agradecidos en una jornada un tanto falta de color teniendo en cuenta que es veraniega, daban un toque de frescura y vitalidad a todas las prendas de la joven catalana.

Sus diseños fueron recibidos con una ola de aplausos desde el principio hasta el final. Una mujer muy femenina, de pelo recogido, gafas de sol, cintura de avispa, con bolsitos diminutos... muy Marilyn y otras grandes divas del cine de los 50. Prendas con tejidos vaporosos y vuelos, vestidos largos que marcan curvas de infarto, pero también atrevidas minifaldas super ajustadas, sin olvidar los sexys shorts de cintura alta, fueron las apuestas ganadoras de la diseñadora.

Como contrapunto, el espectáculo total de Sara Lage. Demasiado provocador, desde luego, un tanto gratuito, quizás, pero un buen acompañamiento a la propuesta de María. Un desfile con pequeña performance incluída, donde la ropa se unió con la expresión corporal y al teatro. Con poca moda pero mucha imaginación, Sara Lage consiguió encandilar al público y meterle dentro de su juego.

Mezcla de materiales, telas y texturas sobre la pasarela. Predominio de lo metálico y lo plástico con una gama de colores centrada en el blanco, el morado yel gris plata. La deconstrucción casi total de la ropa hacía bastante difícil distinguir propuestas reales. Mechones de pelo, pezones, vello púbico, brazos y manos misteriosas, dobles cabezas... Sara Lage empezó provocando y continuó haciéndolo hasta el final, definiendo la tónica de todo el desfile.

La tarde comenzó con Juan Vidal y Joan Fabregas, los más convencionales pero también los más profesionales y cercanos a lo que se ha visto en pasarela en las jornadas anteriores. Los chicos de Juan Vidal despertaron efusivos aplausos entre el público, especialmente del sector femenino (resulta complicado determinar si aplaudían el buen hacer de Juan o a los esculturales modelos que desfilaban al ritmo del Quizás, quizás, quizás de Nat King Cole). Colores mostaza, morados y beige en una propuesta muy fresca y veraniega, con ciertos referentes a los hombres del Talento de Mr. Ripley.

Joan Fábregas puso al televisivo y gran DJ Miqui Puig a pinchar street music mientras hacía desfilar un conjunto de prendas urbanas, basicas y muy ponibles en denim con pespuntes y suturas visibles, pata de gallo y gabardina tipo cuero. Comedido pero acertado, Joan Fábregas deleitó a los asistentes con una cuidada puesta en escena que también levantó merecidos aplausos.

Continuó la tarde con las propuestas de Laura Basterra y Lola Cuello. La primera muy innovadora, a lo Davidelfin, incluso a lo Agatha Ruiz de la Prada o a lo Juanjo Oliva, con muchas plumas y vestidos tipo tutú. Su colección, orquestada sobre el concepto de la fragilidad y la libertad de los pájaros como metáfora de la dualidad femenina resultó muy divertida y seductora dentro de su toque aniñado.

La segunda sorprendió al público con una colección sencilla, sobria y serena donde el color gris se hizo dueño y amo de la pasarela durante media hora. Me enamoró con sus vestidos clásicos, elegantes, muy favorecedores y femeninos confeccionados en punto tricot, seda, gabardina y popelín. Aunque una vez más eché de menos los tonos frescos del verano, la colección de Lola Cuello resultó digna de admiración.

Hasta aquí llegó mi aventura cibelera. Me quedaron cuatro desfiles por ver pero mi cabeza estaba ya sobresaturada con tanto glamour y una servidora se marchó a casa cansada pero contenta. Para la próxima temporada trataré de aguantar hasta el final, aunque ni los más aguerridos reporteros parecen ser capaces de hacerlo. Sólo el jurado L'oreal, con Carlos Díez a la cabeza, tuvo que aguantar el tipo para decidir a cuál de los dieciseis diseñadores otorgarían el jugoso premio L'oreal que en la pasarela Cibeles ya se ha llevado Juanjo Oliva.

Una reflexión que no dejó de estar presente en mi cabeza durante toda la jornada: el eterno dilema entre moda o espectáculo, creación o provocación. ¿Es lícito dar de lado la moda en favor de la ruptura estética?, ¿Qué busca el publico cuando va una pasarela, moda o espectaculo? Creo que pueden convivir las dos formas en un mismo espacio, se necesitan y complementan la una a la otra. El Ego de Cibeles, con sus dosis casi a la par de propuestas serias de moda y divertidos juegos escénicos es una clara muestra de ello.

Son muchos los que critican edición tras edición la pasarela Cibeles, desde luego,el estado de burnout que provocan los años de experiencia justifica plenamente esta actitud. Yo, que soy nueva por estos lares, salí de allí fascinada. Otro gallo cantará sin duda alguna cuando sobre mis espaldas pesen dos o tres convocatorias más, pero, a día de hoy, ingenua, expectante e ilusionada, para mí el Ego de Cibeles ha sido una muestra más de que el diseño joven español esta pegando muy fuerte y rompiendo moldes.

Muy curiosa la pasarela alternativa, entre los invitados y asistentes a los desfiles. Todos vestidos (disfrazados?) para la ocasión, mientras más moderno y vanguardista mejor; imitadores de Gala González y Prince Pelayo por doquier, mucho quiero y no puedo, con algunas dulces excepciones que me reconciliaron con el streetstyle madrileño. Hasta el Ego de Cibeles se ha acercado gente de todas las edades y condiciones; los redactores y los fotógrafos, los jóvenes estudiantes de moda y diseño, los que se apuntan a un bombardeo, los que lograron colarse sin invitación, los que preguntan si aquí se regala algo, los que miran con lujuria los cuerpos de las modelos, las que miran con lujuria los cuerpos de los modelos... Nadie, salvo el famoseo (que se evapora irremediablemente en cuanto se terminan los desfiles de primera y se marchan los paparazzi), ha querido perderse esta cita con lo más cool del diseño joven.

Una jornada interesante y excitante de la que sacar una rotunda y feliz conclusión: el diseño joven en España está que arde. Esperaré ansiosa la siguiente edición.