Fushioko, un oasis en el desierto

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No hay duda de que los Centros Comerciales son un universo paralelo. Mundo inexplorado para aquellos que huímos de firmas comerciales o que vivimos en el centro de la ciudad, modo de vida para muchos madrileños que acuden hasta aquí no sólo para ir de shopping sino para ir al cine, a comer o a hacer vida social en un comportamiento sociológico cada vez más cercano al prototipo estadounidense.

El Centro Comercial de Príncipe Pío es diferente a sus cada vez más numerosos hermanos que afloran a ritmo vertiginoso en la capital, y lo es por dos razones fundamentales; la primera, porque está situado en el centro de la ciudad, a pocos minutos de la Plaza de España y la Gran Vía, la segunda, porque entre sus numerosas tiendas de serie se encuentra Fushioko, una tienda llena de encanto y, desde hace unos meses, de jóvenes diseñadores.

Fushioko es un concepto japonés que significa fusión, y con el que Gema, su dueña, ha querido reflejar la fusión entre Oriente y Occidente. Esta joven española de raíces chinas y vietnamitas abrió la tienda hace ya 4 años, coincidiendo con la apertura del propio centro comercial. Fushioko es una tienda pequeña pero preciosa en la que se puede encontrar un cúmulo impresionante de objetos de decoración orientales, traídos directamente desde los principales países asiáticos.

Todo lo que se venden en la tienda lo escogen y compran Gema y su marido directamente en su país de origen. Viajan durante un mes al año a Asia (China, Thailandia, Japón y Vietnam) y seleccionan lo que les gusta. Por esta razón, todo lo que ofrecen es muy personal y está lleno de encanto y magia. A través de estos viajes Gema vuelve a reencontrarse con sus raíces y su marido, al que siempre le gustó Oriente, aprovecha para conocer y empaparse de su cultura.

Kimonos, batas, vestidos chinos, japoneses y vietnamitas, todo en seda. De entre ellos triunfa el Ao-Dai, un vestido vietnamita compuesto por túnica y pantalón que sienta de maravilla y se vende muy bien. Calzado tradicional, babuchas, sandalias de madera. Palillos para comer y para recogerse el pelo. Muebles, lámparas de papel y de seda, flores artificiales hechas con hebra de bambú o corteza de árbol. Cuadros lacados. Juegos tradicionales chinos como en Mah-Jongg o el Go con instrucciones en castellano que ellos mismos elaboran, ábacos, pinceles de caligrafía.... Monederos, fundas de móvil, peines, cajitas, joyeros... Los Maneki Neko o gatitos de la fortuna, las muñecas Kokeshi, también japonesas, que se regalan tradicionalmente como amuleto de protección para los niños y que en Occidente se han puesto muy de moda en los últimos años. Pintadas a mano y preciosas. Todo esto y muchísimo más se puede encontrar aquí, en Fushioko.

Los padres de Gema son mayoristas y se dedican a la importación textil. Ella estudió dibujo y durante unos años trabajó para el cine, haciendo dibujos animados, pero las nuevas tecnologías fueron desplazando a las técnicas tradicionales y Gema tuvo que reorientar su trabajo. Fue entonces cuando se le ocurrió abrir su propio negocio, arropada por un mundo que conoce y en el que ha vivido desde niña. Con el fiel apoyo de su marido y sus padres empezaron desde cero, sin nada más que su ilusión; apostaron por ello y salió bien. Fushioko es ya una tienda consolidada a la que llega mucha gente, sobre todo en busca de un regalo diferente y original.

A pesar de que antes de escoger este local barajaron otras zonas de la ciudad, como Fuencarral, lo cierto es que aunque a primera vista puede parecer una desventaja, estar dentro de un centro comercial les ha ayudado a hacerse una buena clientela. El tipo de gente que acude a hacer aquí sus compras es muy variopinto, de todos los niveles sociales y econónicos; hay un movimiento continuo de madrileños y de turistas.

Gema se mueve por la bloggosfera desde hace mucho tiempo, le encanta el handmade -ella misma hace algunas cosas aunque siempre para uso personal- y conoce muy bien a todos los diseñadores y artesanos que muestran sus trabajos en la red. Muchos clientes le preguntaban por complementos o accesorios y así surgió la idea de ceder un rincón a jóvenes diseñadores. Su apuesta personal está teniendo mucho éxito y una fantástica aceptación. De momento ocupa un pequeño espacio en la tienda pero si la idea sigue funcionando tan bien se plantea ir ampliándolo.

La primera semana que puso el rincón de jóvenes diseñadores la vitrina se quedó vacía. Desde el 17 de noviembre que inauguró el espacio el rinconcito ha funcionado genial; hasta aquí llega mucha gente que se interesa por tan originales creaciones. Gema pone en la vitrina la tarjeta de todos los diseñadores y se preocupa por hablar de ellos y de su trabajo a la gente que los compra. "Además de una excelente publicidad para los diseñadores, la posibilidad de tener un espacio físico en el que mostrar sus trabajos es fabulosa".

En estos momentos se pueden encontrar aquí los pulpitos de Gálago, los broches, collares, anillos e ilustraciones de Lady Desidia, la nueva colección de Santa Mistura, los monederos y muñecos en tela y broches en fieltro de Fla Martina, las Lulailas y otros complementos de El jardín de Lulaila, las minidolls de Pip Pop, que acaban de ponerse muy guapas, las delicadas muñequitas broche de Las sandalias de Ana, los broches pintados a mano de Estherimenta, y los de la ilustradora Silvia Gándara... En breve recibirán las mintruskas de Mingurriadas y los colgantes camafeo de Ladyblackness.

Gema está en contacto con muchos diseñadores. La idea inicial era contar con unos diez o doce pero dada la fantástica respuesta del público su idea es ir poco a poco ampliando el cupo. El rincón es pequeño pero le ha dedicado uno de los escaparates y a la gente le llama mucho la atención. Todo el que pasa por aquí se fija y se queda un rato mirando el escaparate.

La mayoría de las personas que llegan a Fushioko entra buscando algo original y diferente para regalar. Suelen venir con una idea muy vaga en la cabeza y el equipo de la tienda les guía en el proceso de compra, asesorando siempre en función de las necesidades y presupuesto de cada cliente. Ahora que Fushioko cuenta además con un rincón de jóvenes diseñadores también se encargan de contar a los clientes quién hay detrás de cada creación y animar a los clientes interesados a visitar sus blogs y páginas web.

Es un verdadero placer encontrar una tienda como Fushioko en un entorno tan poco personal como es, a priori, un centro comercial. Gema ha sabido darle a este local un sello particular y original y lo ha convertido en el lugar idóneo para comprar un bonito regalo. Además, gracias a su novedosa y pionera iniciativa del rincón de jóvenes diseñadores se ha convertido en la primera tienda que ofrece producto de este tipo dentro de un centro comercial.
En Fushioko hay tanto que mirar y tanto donde elegir que resulta complicado decidirse. Tras un buen rato curioseando éstas fueron mis compras. Además de un gatito de la suerte y unos palillos para recogerme el pelo me llevé del rincón de jóvenes diseñadores dos broches y un marcapáginas de la genial ilustradora Silvia Gándara cuyo trabajo no tenía el placer de conocer en persona y me ha dejado fascinada.