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Cómo motivar a mi hijo a estudiar

Hay niños naturalmente ávidos de conocimiento, a los que les gusta observarlo todo y aprender de aquello que los rodea. Son niños inquietos intelectualmente, que realizan mil preguntas y registran todo aquello que sucede a su alrededor. Pero hay otros que manifiestan otros intereses y sienten rechazo por los libros y las tareas escolares.

Esto no significa que sean haraganes, sino que simplemente son niños con otros intereses que concentran su energía en actividades sociales, deportivas, musicales o artísticas. Acompañarlos en sus intereses es tarea vital de sus progenitores -ayudarlos a desarrollar sus inquietudes, invitarlos a prestarle atención a sus gustos y destrezas- pero también es necesario que cumplan con la responsabilidad propia de todo niño: estudiar.

Siempre hay formas de motivar a un niño a estudiar, hay que ser creativos para sacar el mejor provecho de sus virtudes y así acompañarlos en el proceso.

    Índice
  1. 1 Diálogo
  2. 2 Frustración
  3. 3 Buenas compañías
  4. 4 Tiempos
  5. 5 Aprendizaje contextualizado
  6. 6 Dar el ejemplo
  • 1

    Lo más importante para motivar a un niño a estudiar es que comprenda la importancia de lo que está haciendo y cómo estudiar lo ayudará a hacer lo que le guste en un futuro. Es vital que los padres transmitan este mensaje a sus hijos mediante el diálogo

  • 2

    Frustración

    También es importante que los niños sepan que para hacer lo que les gusta primero tendrán que pasar por etapas de estudio que tal vez no disfruten. Es una realidad que aprenderán y les servirá para desarrollarse en la vida en general. Cuando esto suceda, es importante hacerles notar nuestro apoyo y que sientan que pueden pedir ayuda cuando algo les cueste mucho o les impida continuar.

  • 3

    Buenas compañías

    Para motivar a tu hijo a estudiar puedes intentar que estudie con pares o amigos a los que les gusta el estudio. Con esto, además de motivarse en el estudio, aprenderá a desarrollar su capacidad de trabajo en equipo, a compartir ideas, a armar estrategias de estudio, y lo ayudará a fomentar la empatía con sus pares desde un lugar de deber y aprendizaje.

  • 4

    Tiempos

    No le impongas los tiempos de estudio sino concéntrate en la meta. Puedes decirle que para el final del día debe cumplir con la tarea pero no importa el momento en el que la realiza mientras la cumpla. Ten en cuenta que si el estudio ya de por sí no es su fuerte, el tener que hacerlo bajo más presión, hará que se frustre y probablemente pierda cualquier mínimo interés.

     

  • 5

    Aprendizaje contextualizado

    Siempre que sea posible, ayúdalo a que conecte las asignaturas con la realidad que lo rodea. En este sentido, Internet es una gran aliada para vincular con la realidad y por eso es importante integrarla, y que se convierta en una herramienta más de estudio. Todo lo que tenga relación con la tecnología (ordenadores, tabletas, móviles, aplicaciones, videojuegos, redes sociales) tiene un alcance extraordinario con los niños y jóvenes de hoy en día. No temas si su estudio se complementa con la utilización de alguno de estos recursos, siempre que sea de forma medida y coherente.
     

  • 6

    Dar el ejemplo

    Nada mejor que dar el ejemplo de lo que queremos que nuestros hijos aprendan. Si en la familia los padres o hermanos mayores han estudiado, el niño tendrá buenos ejemplos en los cuales reflejarse y ver que es posible estudiar y beneficiarse con ello. Todas aquellas actividades intelectuales que se den en su entorno (lectura, investigación, debates, etc.) también serán un gran estímulo para que tu hijo se sienta motivado a estudiar.

¿Cómo hacer para que los niños estudien? No hay una única respuesta. Dependiendo de la personalidad, los niños se sentirán frustrados ante las malas notas, incentivados con el buen diálogo de los padres o simplemente estudiarán cuando sientan que hay un castigo en el horizonte. Cada familia es un universo y, dentro de ella, cada niño es un mundo. 

¿Sabías qué...?

Según estudios de psicopedagogía, el tiempo medio que debería dedicar un niño al estudio, varía según la edad:

  • Entre los 6 y 7 años: 15 a 20 minutos
  • Entre los 8 y 9 años: 30 minutos
  • Entre 10 y 11 años: 45 minutos
  • A partir de los 12 años: 1 hora

Con el pasar de los años el tiempo de estudio se incrementa, dependiendo también de las capacidades de cada persona (concentración, interpretación, resolución, enfoque, etc.).