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Lateralidad cruzada en adultos y niños – Tratamientos y ejercicios

El concepto de lateralidad hace alusión a la dominancia que cada hemisferio cerebral realiza sobre determinadas funciones, teniendo mayor importancia dependiendo de la actividad concreta realizada. En la lateralidad cruzada existe una dominancia alterada en destrezas manuales relacionadas con los pies, ojos u oídos. Al estar nuestro cuerpo organizado de forma binaria en el sistema nervioso los hemisferios tienen que dividir el control de las habilidades asociadas a este sistema dual, incluyendo características como la orientación, efectos sensoriales o nociones como el espacio o el tiempo.

Normalmente se establecen cuatro tipos de preferencias, donde se incluyen las dominancias relacionadas con las manos, los pies, los ojos y la capacidad auditiva. En todos los casos mostramos preferencia por uno de los lados, con la clásica definición de ser diestros o zurdos. De esta forma, un niño diestro utilizará su pie y mano derechas para actuar preferentemente, ocurriendo de forma similar para los ojos y el oído por el que tiende más a escuchar. En la lateralidad cruzada no hay una homogeneidad en la dominancia, pudiendo actuar con nuestra mano izquierda considerándonos diestros pero tener dominancia en el ojo derecho.

Detectando la lateralidad

Los indicios de la la lateralidad cruzada podemos detectarlos a partir de los 5 años aproximadamente, fijándonos ante todo en si las dominancias se encuentran en el mismo lado independientemente de ser diestro o zurdo. Dentro de los síntomas encontraremos problemas de aprendizaje fácilmente identificables, siendo los que más nos señalarán la existencia del problema. Problemas al leer, al escribir, lentitud en actividades sencillas, hiperactividad sin motivo aparente junto a dificultad de atención, confusión al hablar equivocándose en el orden y pronunciación de las sílabas, dificultad para manejar información. Generalmente cono el inicio de la actividad escolar este tipo de situaciones se harán cada vez más patentes, pudiendo incluso encontrarlas en el hogar.

Es importante que observemos siempre a nuestro hijo porque la detección temprana de la lateralidad cruzada facilitará mucho el proceso. Adaptaremos el tratamiento a seguir en cada caso, pudiendo trabajar capacidades proclives a añadirse a los problemas individuales de cada infante para evitar que se desarrollen más. Con todo, es importante que no nos obsesionamos tratando de identificar una posible lateralidad cruzada, normalmente antes de los 5 años no podremos diferenciar claramente si son diestros o zurdos, estando en pleno desarrollo en un ambiente plenamente cambiante. No es raro que los niños muestren dificultades en sus inicios al escribir o al leer, ante todo debemos mostrarnos cautos pero atentos en su progreso y realizando las pertinentes evaluaciones en el caso de que lo veamos conveniente.

Actividades y ejercicios para la lateralidad cruzada

Existen muchos métodos para fortalecer la lateralidad normal, incluso realizando ejercicios preventivos en el caso de que sospechemos que se están iniciando. Ejercicios sencillos como reconocer y nombres partes del cuerpo o señalar errores en dibujos semejantes son aplicables en el propio hogar. No necesitaremos comprar material especializado y podremos enfocarlos como un juego en conjunto, mostrándole la respuesta correcta cuando se equivoque y premiando las situaciones donde acierte sin nuestra ayuda. Si disponemos de espacio podemos probar a utilizar las manos para jugar con pelotas lanzándolas y recibiéndolas con una mano específica que le digamos, o señalar a lo largo de nuestro hogar la posición de los objetos visibles respecto a puntos específicos.

Otra opción es recurrir a las manualidades como juego, pidiéndole dibujar con los dedos o repasar con el lápiz imágenes utilizando la mano dominante. Este tipo de actividades permite que realicemos cambios constantemente, desde señalarle que dibuje en zonas específicas de la hoja con señas claras hasta colorear partes concretas con colores asociados a cada mano de forma específica. Los juegos relacionados con laberintos y caminos donde tienen que seguir recorridos específicos también son muy recomendables, al mismo tiempo que recurrir a crucigramas o sopas de letras asociando posiciones con letras sueltas. Lo más importante es motivarle a que utilice el lado específico que le pedimos, desarrollando una lateralidad homogénea que le ayudará en sus actividades escolares y desarrollo posterior.

¿Sabías qué...?

La lateralidad cruzada se puede dar de forma esporádica solucionándose por sí sola incluso sin que nos lleguemos a enterar. En una época con cambios constantes es completamente normal que vivamos desequilibrios momentáneos sin que los adultos lo descubran.