Spoots

La pintura renacentista: historia y características

Durante el Renacimiento, la pintura está representada principalmente por cuatro grandes artistas: Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rafael y Tiziano. No obstante, otros pintores también destacaron sobremanera en esta vertiente de la creación plástica durante el periodo renacentista: ese es el caso de Giotto, Piero della Francesca, Sandro Botticelli y Perugino. Todos ellos fueron importantes pintores que le dieron forma a uno de los movimientos estéticos más admirables en la historia del arte: el Renacimiento.

Incluso hasta nuestros días, la pintura renacentista se ha mantenido como un auténtico ícono cultural y artístico. Las composiciones pictóricas realizadas durante el Renacimiento se caracterizaron por evocar el colorismo y la forma del arte griego antiguo. Las pinturas elaboradas durante el Renacimiento, movimiento cultural que se desarrolló en el continente europeo entre los siglos XV y XVI, están consideradas entre las obras de arte más hermosas jamás creadas. A continuación haremos un breve repaso de las características generales de la pintura renacentista.

El iniciador del Renacimiento

La tradición suele considerar a Giotto como el gran iniciador de la pintura renacentista, especialmente por sus destacados avances en el campo del naturalismo, sin embargo ese mérito también podría corresponderle a Massaccio, quien exploró con un rigor científico nunca antes visto los problemas de la representación en la creación pictórica. Sin duda podríamos decir que ambos han sido los principales iniciadores del renacimiento en ámbito pictórico.

Italia, cuna del Renacimiento y de grandes artistas

El Renacimiento apareció por primera vez en Italia y no es de extrañar que muchos de los mejores exponentes de la pintura renacentista nacieran en el territorio italiano. Para muchos expertos, los pintores más importantes del Renacimiento fueron Leonardo da Vinci, Rafael y Miguel Ángel. Ellos participaron del periodo del clasicismo italiano, el cual se dio de 1495 a 1520. Se considera como un tiempo en donde se llegó a los más altos niveles de expresividad y precisión técnica en la creación pictórica.

Destacados seguidores de los grandes maestros

Las tres grandes figuras mencionadas anteriormente, además de ser los principales representantes de la pintura renacentista italiana, tuvieron numerosos seguidores y colaboradores, los cuales, con su talento y esfuerzo, también aportaron a que en el Renacimiento se llegaran a cotas de excelencia estética que no se han vuelto a alcanzar. Como ejemplo basta con mencionar a Giulio Romano, alumno de Rafael; Andrea del Sarto, destacado seguidor de Leonardo da Vinci y Pontormo, fiel discípulo de estos dos grandes maestros de la educación renacentista.

Los pintores manieristas y la escuela veneciana

Entre los años de 1520 y 1600 se presenta la época denominada como Manierismo o Bajo Clasicismo. Es una fase del Renacimiento en donde se presenta un uso diferente del color y de la luz en las composiciones pictóricas. Tres son las figuras que dominan el panorama del manierismo: el Bronzino, Antonio Allegri, mejor conocido como el Corregio y el artista denominado como el Parmigianino. Además de ellos, también existió una escuela artística que evolucionó de modo autónomo y paralelo durante todo el siglo XVI: se trata de la Escuela Veneciana, la cual tuvo como exponentes principales a pintores como Tintoretto, Tiziano, Giorgione y Paolo Veronese.

El problema de la pintura en el Renacimiento

A diferencia de otras formas artísticas, como por ejemplo la arquitectura, la pintura en el Renacimiento tuvo el problema de carecer de modelos antiguos preservados para emular. Había esculturas y restos de templos grecorromanos, pero no demasiadas creaciones pictóricas para que los creativos renacentistas tomaran inspiración. Sin embargo esto lograron superarlo usando como fuentes a los autores clásicos en sus descripciones de las pinturas creadas en los tiempos antiguos.

Características de la pintura renacentista

La pintura en el Renacimiento tenía como meta recuperar las formas estilísticas griegas y romanas, dejando de lado los adelantos logrados en la Edad Media. Si en el gótico lo predominante eran las formas de frágil, sofisticada y tenue apariencia, en el Renacimiento se buscó conjugar el vigor de las masas, el ritmo y la simetría en las formas, así como la producción de obras a la vez sólidas y sencillas. En las creaciones plásticas de este tiempo la masa domina a la línea.

Miguel Ángel, Capilla Sixtina

Sensibilidad latina en contra del frío temperamento nórdico

Podría advertirse en el fondo de la pintura renacentista en su conjunto, una reacción por parte de la espiritualidad latina, apasionada y llena de vida, en contra del frío sentimiento, esquemático y perfeccionista, de los artistas nórdicos. Por otra parte, la pintura renacentista defiende la autonomía del individuo y estimula el interés por el hombre y la naturaleza en todos sus fenómenos.

La pintura del Renacimiento en retrospectiva

Con la llegada del Renacimiento, la pintura en Occidente alcanzó cotas de excelencia que no han vuelto a repetirse. En las creaciones de los artistas de este tiempo se ven reflejados los cambios producidos en la visión del mundo por el desarrollo de las ciencias naturales y los más importantes descubrimientos, los problemas religiosos de aquel entonces y las más angustiantes agitaciones sociales y políticas. En la pintura renacentista se combinan la realidad y la fantasía, lo profano y lo sacro, el escepticismo más científico y el más profundo éxtasis contemplativo. 

¿Sabías qué...?

Es interesante saber que, durante el periodo renacentista, numerosas obras de arte fueron objeto de censura por parte de las autoridades eclesiásticas por los desnudos que en ellas aparecían. El caso más recordado es el de los frescos de la Capilla Sixtina de Roma, una de las pinturas renacentistas de Miguel Angel más famosas de todos los tiempos. Muchas de las figuras que aparecen en esos frescos fueron retocadas no mucho después de la muerte de Buonnarotti: a los personajes bíblicos allí representados en épicos desnudos, les fueron agregados velos y sutiles bragas para ocultar sus partes nobles.