La diferencia de edad en una relación

Sus características y cualidades más comunes

En las relaciones donde la diferencia de edad se convierte en el rasgo más definitorio cara a la sociedad encontramos la forma en la que actualmente se ven este tipo de parejas. Aunque son aceptadas en la mayoría de casos existen a su alrededor una serie de prejuicios inherentes que no suelen cuestionarse. Van más allá del mero número cuantitativo encontrando aspectos como el nivel social, el género del que tiene más edad y su aparente éxito previo al establercer relaciones.

Una de las características más paradójicas es que su aceptación pública es casi siempre absoluta: nadie reprocha abiertamente una relación así en condiciones normales. Pero este silencio por respeto se torna en forma de crítica devastadora cuando percibimos que la diferencia es demasiado grande. Es decir, la diferencia de edad o será ignorada o denostada totalmente, sin término medio. No existen matices intermedios donde podamos situarnos, creando nosotros interiormente una percepción falsa de cómo se nos percibe.

Es importante antes de entrar en matería comprender que cada persona tiene sus propias particularidades, siendo esto lo habitual, no lo inherente a cada uno. Habrá puntos en los que nos sintamos identificados y otros donde no coincidiremos. Diferencias culturales, experiencias personales y la propia educación recibida configura la percepción personal hasta niveles imposibles de estudiar sin un análisis propio.

Diferencias de género en la diferencia de edad

Tratar las diferencias de género en las relaciones con diferencias de edad remarcables es sencillo al ser algo tan visible para todos, incluso cuando insistimos en que no valoramos ese tipo de cosas: se acepta que el hombre sea mayor, viéndose incluso como algo 'natural'. Mientras la diferencia no sea tan abultada (se estima aproximadamente un límite de 10 años) nadie pondrá en duda que es una relación sana como cualquier otra.

¿Qué ocurre con las mujeres mayores que sus parejas? La sociedad no llega a comprender a una mujer con alguien mucho más joven. Más allá de mujeres socialmente bien posicionadas, cuando establecen una relación con un hombre al que superan en edad comienzan a establecerse una serie de ideas preconcebidas que suelen girar en torno a lo fugaz de la propia relación: un capricho que desaparecerá por un lado u otro. Esta crítica social está tan aceptada que interiormente muchas mujeres esquivan cualquier acercamiento serio con hombres de menor edad.

A pesar de la influencia social hay una realidad y es que los hombres tienden a buscar a mujeres más jóvenes, siendo a su vez más interesantes para las mismas mujeres. Por parte de los hombres sigue existiendo esa sensación de dominancia y apariencia social, mostrando como un triunfo estar con una persona más joven. En las mujeres la mezcla de mayor responsabilidad, madurez y estabilidad personal atrae en determinadas etapas más que la explosividad instantánea que suele darse en las personas más jóvenes.

Una sociedad en constante evolución

Aunque la diferencia de edad en las relaciones se ha mantenido más o menos de forma estable durante siglos el cambio constante en la sociedad moderna también ha afectado a la forma de percibir y establecer este tipo de relaciones.

En la actualidad las relaciones son mucho más volátiles, buscando un placer momentáneo en detrimento de formar un proyecto de vida. La diferencia de edad se sustenta sobre todo de las relaciones a largo plazo, con la idea de permanecer juntos por los rasgos que nos han atraído a pesar de que exista dicha diferencia. Si nuestra idea es estar un tiempo sin plantearnos nada serio esta diferencia será mucho menos importante, justificándola con puntos mucho más banales. Seguirá habiendo críticas socialmente (en algunos casos felicitaciones) pero no llegarán a afectarnos considerablemente.

Por otra parte, y de forma mucho más pragmática, nuestra edad social se ha prolongado: nos comportamos como jóvenes más tiempo de lo habitual. Formar familia con 30 años es algo incluso raro, buscando disfrutar lo máximo posible sin tener responsabilidades serias. Cuidamos nuestro físico al máximo, aparentando una juventud que al decir nuestra edad descuadra con lo que era esperable. No es algo negativo, simplemente es un cambio que también afecta a las relaciones donde existe una diferencia de edad marcada.

La diferencia de edad en una relación

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