Cómo pintar una habitación fácilmente

Aprende a pintar en cinco sencillos pasos y renueva tu hogar

¿Nunca te has sentido harto de ver un habitáculo exactamente igual año tras año durante largo tiempo? Es normal que en ocasiones no apetezca un cambio de look de alguna zona del hogar. Por eso desde Spoots hemos decidido enseñarte a pintar una habitación fácilmente. Verás que es un procedimiento sencillo, aunque existe una serie de claves que hay que tener muy claras. Aquí te mostramos todo lo necesario para que tu lugar de confort quede maravillosamente bien.

Antes de comenzar con el proceso, hay una serie de herramientas que te serán muy útiles más allá de la simple pintura, rodillo y brocha. Una espátula, lija, masillas si las paredes están agrietadas, plásticos para proteger las zonas colindantes y cinta de carrocero.

    Índice

  1. Despeja la habitación

    El primer paso que daremos para pintar fácilmente consiste en una preparación exhaustiva de la habitación. Para ello, sacaremos todos los muebles y enseres de la zona hasta dejar un espacio diáfano y cómodo para el trabajo.

    También es necesario tapar con la cinta de carrocero los rodapiés, enchufes, marcos de ventanas o puertas, etc., para evitar que se ensucien durante el proceso.

  2. Preparar las paredes y techo

    Puede que tu habitación tenga unas paredes rugosas o llenas de defectos, agujeros o grietas. Para pintar correctamente es necesario que toda superficie esté perfectamente lisa.

    En este caso debes usar la masilla y la espátula para tapar desperfectos y lija en las zonas más rugosas, así hasta que quede todo diáfano y sin sobresaltos.

  3. Haz la mezcla de pintura

    Ya tenemos las paredes perfectamente lisas, con su masilla seca y todo en condiciones idóneas para comenzar el trabajo. Ahora debemos hacer la mezcla de pintura.

    Siguiendo las instrucciones del fabricante, asegúrate de que no queda una especie de película protectora que a veces se crea en la parte alta del cubo y añade selladora si quieres que agarre mejor.

    Mueve todo a conciencia para que el líquido sea homogéneo.

  4. Comenzamos a pintar

    Ahora ya llega el momento de pintar. No es mala idea pasar un trapo humedecido antes para retirar el polvo de las paredes. Este paso es especialmente importante si has lijado previamente o las zonas están muy sucias.

    Posteriormente, se comienza a pintar con movimientos tranquilos pero firmes de arriba hacia abajo aplicando bien el rodillo. Recuerda trabajar primero las esquinas y zonas cercanas a marcos con la brocha, y añadir una extensión para llegar bien al techo.

    Si quieres un acabado perfecto, más allá de usar un producto antigoteo de calidad, es buena idea dejar que la primera mano de pintura se seque y proceder a dar una segunda que deje la habitación como si fuese nueva.

  5. Retiramos cintas y plásticos

    Finalmente, y luego que la pintura ya esté bien seca, solo queda retirar las cintas de carrocero y los plásticos que usamos para proteger las zonas que no debían ser pintadas y ya tendrás la habitación perfectamente terminada para disfrutar de ella como solo tú te mereces.

Si quieres aportar luminosidad y espacio a una habitación, o simplemente te has cansado de verla como siempre, ya puedes comprobar que por muy poco dinero y un pequeño esfuerzo puedes pintarla y dejarla perfecta sin necesidad de acudir a un profesional o perder demasiado tiempo.

¿sabías qué...?

Más allá de la imagen que tenemos hoy de edificios como el Partenón de la Antigua Grecia, su aspecto era en realidad muy diferente, pues estos templos y casas se pintaban con colores brillantes como el azul o el rojo para que resaltasen y llamasen la atención tanto por su estructura como por su policromía.

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