7 consejos para elegir el colchón adecuado

Descubre las claves para que la elección de tu colchón no te quite el sueño

¿Desde hace algún tiempo te levantas cansado, con dolor de espalda y cuello? ¿Últimamente notas que descansas peor? ¿Recientemente te despiertas sin energía? Si todas tus respuestas han sido afirmativas y tu colchón ya ha cumplido su mayoría de edad, quizá sea hora de que te plantees el cambiarlo.

Y es que la mayoría de expertos afirman que el tiempo recomendable para renovar este elemento de descanso no debe sobrepasar los 10 años.

Esta pieza, fundamental para el descanso, puede llegar a causar muchos problemas si no se mantiene en condiciones óptimas (un gran desgaste, roturas considerables, etc.), provocando inconvenientes perjudiciales, incluso, para nuestra salud. Dolores de espalda, de cuello, de cervicales, cefaleas a largo plazo por falta de un reposo adecuado, fatiga, dolores musculares, irritación, somnolencia, mal humor y falta de concentración por el cansancio derivado de dormir mal son, entre otras, algunas de esas consecuencias.

Por ello, desde Spoots, mediante 7 simples recomendaciones, te ayudamos a que tus sueños no se conviertan en pesadillas.

    Índice

¿Qué tipos de colchones existen?

De muelles

Este modelo, que es el más común y vendido, se compone de un bloque de muelles recubierto por diversas capas de material acolchado que funciona como aislante entre estos y el cuerpo. Este tipo de colchón ha ido evolucionando con el paso del tiempo y, sobre todo, mejorando. Pero pese a haber ganado en elasticidad, siguen planteando la misma desventaja; el desgaste de los muelles, hecho que causaría un progresivo aplastamiento y un consecuente endurecimiento. Si optas por él no olvides tener en cuenta la calidad de los muelles, el número empleado de los mismos, y, por último, la condición del acolchado.

De espuma

De todos los colchones, este tipo es el menos aconsejable debido a la dureza que le caracteriza por las distintas densidades que puede mostrar. Entre ellos destacan los de espuma de poliuretano, de componente sintético que busca conseguir resistencia para que la forma original no se pierda, y los de espuma de última generación, más actuales, higiénicos gracias a un sistema mejorado de transpiración y con mayor elasticidad. ¿Inconvenientes? La rápida pérdida de firmeza con el uso.

De látex

De látex natural (procedente del caucho) o sintético (derivado del petróleo), este modelo de colchón es una de las opciones más elegidas en la actualidad por las múltiples ventajas que tiene. Su firmeza, adaptabilidad y su condición antialergénica le han convertido en una alternativa preferente en determinados casos especiales como el padecimiento de enfermedades que obligasen a estar en cama durante largo tiempo. Además, este colchón es muy transpirable, lo que supondría un gran beneficio para todas aquellas personas que sudan en exceso.

Viscoelástico

Conocido por algunos como “el colchón de los colchones”, este modelo es, sin duda, el menos económico de todos. ¿Pero responde a tantas expectativas como genera?

Su material, una espuma de poliuretano de alta resistencia, tiene su origen en la NASA. Sí, como lo lees, y no es precisamente porque se trate de un tipo de elemento de otro planeta, sino porque en un principio nació como aporte a otro proyecto (la creación de los asientos de las naves espaciales), y su uso terminó llegando hasta nuestros hogares.

Destaca por su facilidad para distribuir el peso de manera uniforme, su firmeza, su facilidad a la hora de eliminar todo tipo de presión, y su adaptación absoluta al cuerpo, todo ello conseguido gracias a su núcleo formado, en su parte superior, por una capa de viscoelástica que facilitaría la relajación muscular y daría como resultado una comodidad única que fomentaría un descanso pleno. Además, gracias al confort que ofrece, permite que su usuario, al disminuir la movilidad nocturna y esos breves despertares, pueda mantenerse en la misma postura durante más tiempo, favoreciendo así la circulación sanguínea. Muy recomendado en aquellos casos de lesiones en la columna.

De agua

Quizá el menos común en cuanto a ventas se refiere, este tipo de colchón se hizo muy popular en un principio, pero su fama fue decayendo debido a las desventajas que comenzó a mostrar. Se observó que su superficie presentaba algunas irregularidades que ocasionaban que su parte superior se hundiese con facilidad, acto que podía conducir a futuras lesiones de espalda.

Como en todo, este modelo posee sus partidarios, que defienden que la comodidad también va en gustos, y sus detractores, que añaden que además a los dolores de espalda que produce, se unirían los dolores musculares y articulares que originaria la frialdad del líquido que contiene.

Consejos para una buena elección del colchón

  1. ¿Sólo o acompañado?

    Algo muy importante a la hora de intentar adaptar el tipo de material del colchón a las necesidades de cada uno. Bien sea por los movimientos de cada uno de sus ocupantes a la hora de dormir o bien por su fisionomía, habrá que elegir entre varias opciones. Busca un modelo que compense sus necesidades y las tuyas y seguro que tus despertares harán ver, aún más, a tu media naranja como el mejor de tus sueños. Si, por el contrario, eres de los que prefiere dormir solo, únicamente tendrás que centrarte en los requisitos que demandas para un sueño reparador y placentero.

  2. Cuando la edad sí cuenta…

    Cuando la edad sí cuenta…

    … Y no vale quitarse años, ya que cada edad requiere y demanda unas necesidades distintas a la hora de descansar, y el colchón juega un papel muy importante en cada una de ellas. Tan importante que incluso interviene en parte de nuestro desarrollo.

    Durante la juventud y adolescencia, época en la que los músculos y los huesos están en proceso de crecimiento, es fundamental elegir un colchón que sea duro para que la espalda no sufra y se perjudique progresivamente. Un modelo de tipo blando podría causar dolores, contracturas e incluso, en los casos más graves, posibles deformaciones.

    En una edad adulta, se busca una firmeza de tipo intermedio. Se trata de mantener lo conseguido desde la infancia o no agravar lo ya presente. A lo largo de esta época, se cuentan, como hemos mencionado con anterioridad, con las necesidades de otras personas en caso de tener pareja, y hay que saber adecuar esa zona de descanso a las características de cada uno. Y es que el descanso de uno no debe quitar el sueño al otro, por ello, hay que saber elegir un modelo que suponga una zona común.

    Y llegada la tercera edad, el requisito principal es la comodidad. Encontrar un tipo de colchón que proporcione el máximo confort es la clave para alcanzar un sueño reparador. En esta época, los cambios físicos son muy determinantes, y cada posible dolor se siente algo más, así que la cama supone un especio de relax terapéutico.

  3. ¿Su altura, por favor?

    Para una buena elección, se recomienda que el colchón mida alrededor de aproximadamente unos 15 centímetros más que la altura de la persona que va a darle uso, porque aquí la frase “todo en su justo medida” carece de validez.

    El colchón no debe quedar ni justo ni pequeño, debe sobrar espacio, de manera que podamos estirarnos sin que los pies se salgan o rocen el filo.

  4. Cuando preguntar el peso no es una indiscreción

    Cuando preguntar el peso no es una indiscreción

    Es uno de los puntos más importantes a la hora de elegir un modelo de colchón. Tanto si le vamos a dar un uso individual como compartido, el peso supone una condición significativa, ya que dependiendo de si este es más o menos elevado, la selección será una u otra.

    En caso de un peso algo más alto, lo que se buscará será una mayor firmeza que proporcione la adecuada sujeción tanto para esa persona como para su acompañante. Si se tiene pareja, la solidez es importante para que el peso sea contrarrestado y no se cree un hueco arrastrándola hacia nosotros. Ten en cuenta que un colchón demasiado blando podría causar que te hundieses demasiado.

    Por el contrario, si hablamos de un peso más ligero, necesitaremos un colchón más ligero cuya flexibilidad facilite el reparto de nuestro peso para que ninguna parte del cuerpo pueda soportar más carga de la imprescindible.

  5. Si eres de los que no paras quieto

    ¿No paras de moverte? ¿Ruedas constantemente de un lado a otro? Tranquilo, también existe un tipo de colchón para ti; uno duro que te permita girar con facilidad y soltura.

    Moverse mucho en la cama no implica necesariamente un trastorno asociado con el sueño, hay personas que encuentran su comodidad en esos gestos, por ese motivo, un modelo de colchón algo más duro constituiría que cada vuelta se pudiese realizar sin hundirnos, consiguiendo el no tener molestia alguna y, así, evitar que esa posible incomodidad nos despertase y alterase nuestro sueño.

  6. ¿Qué postura prefieres?

    ¿Qué postura prefieres?

    Si bien es cierto que los profesionales no se cansan de advertirnos acerca de las malas posturas en la cama, cada persona tiene su propio “mal hábito” nocturno.

    Y es que nuestra posición a la hora de dormir interviene de manera significativa en el tipo de colchón que cubrirá nuestras necesidades.

    Si duermes boca arriba apoyando la espalda totalmente, se recomienda un colchón duro (sin llegar a ser de una dureza extrema).

    Sin embargo, si tu postura ideal es de lado, busca un modelo que aporte algo menos de firmeza permitiendo hundir de manera leve el hombro sin dejar la cabeza demasiado elevada, ya que si se produjese esto último, causaría dolor y rigidez de cuello.

  7. ¿Caluroso o friolero?

    Se trata de una condición que no se debe pasar por alto. Parte de la temperatura cuando dormimos está regulada por esta superficie de descanso, por lo que su manera de actuar ante la temperatura es una cuestión destacable.

    En lugares cálidos, o en caso de sudar con facilidad, el colchón más recomendable es el de muelles, ya que es un buen aislante del calor, se ventilan con más facilidad, y son más frescos.

    Y en lugares más fríos, o, simplemente, si eres más friolero, los colchones de espuma, de látex, o de material viscoelástico, son de lo más aconsejables debido a su facilidad para mantener el calor.

Todos estos consejos pueden ayudarte a elegir el modelo de colchón que mejor se adapte a tu comodidad para que todos tus sueños supongan, además de ilusiones, una mayor calidad de vida resultado de un descanso reparador que influirá en nuestro bienestar físico y mental.

Por eso, a la hora de elegir estate muy despierto.

¿sabías qué...?

El colchón más antiguo del mundo tiene 77.000 años de antigüedad y está formado por hierbas, hojas y juncos que constituían un lecho aislante de la humedad.