9 gestos que delatan a un mentiroso compulsivo

Descubre las señales más frecuentes de alguien que miente

Mentir es para muchas personas lo peor que puede hacer alguien, sobre todo si se encuentran en nuestro entorno cercano. Los mentirosos tienen sus pautas de conducta únicas, pero también hay una cierta cantidad de detalles comunes inconscientes que podemos aprovechar para descubrirles. Cuando sospechamos que nos mienten pero no tenemos pruebas fehacientes es cuando podemos recurrir a estas señales, combinándolas con la poca información de la que dispongamos y, por supuesto, nuestra intuición personal.

Hay que tener en cuenta que no podemos llamar mentiroso a una persona solo por los gestos que notemos. Como indicamos, solo son señales que nos deben guiar en una dirección la cual puede no ser correcta del todo. Hay gente que no miente como tal, pudiendo simplemente cambiar detalles de la historia por vergüenza propia o, inclusive, por no recordar bien cómo ocurrió. Antes de lanzarnos con todo debemos tener material en firme si no queremos equivocarnos estrepitosamente.

A continuación vamos a ver cuáles son los gestos que delatan a un mentiroso.

9 gestos que delatan a un mentiroso compulsivo
  • 1

    Responden rápidamente

    Los mentirosos habituales tienen un curioso patrón y es que al pensar de antemano la mentira son capaces de respondernos a las preguntas incómodas sin necesidad de pensar. Tienen automatizada la idea de que vamos a tratar de descubrirles, delatándose ellos solos cuando nos contestan prácticamente al instante a un asunto que está claro que tiene algo raro por dentro.

  • 2

    Dan muchas explicaciones

    Dan muchas explicaciones

    Esta estrategia utilizada por los malos vendedores es también práctica habitual en los mentirosos. Tratan de añadir todo tipo de datos a su mentira para aumentar la veracidad de lo que nos cuentan. Muchos son irrelevantes y hasta exagerados, por lo que en vez de tratar de ir contestándolos uno a uno es mejor permanecer en silencio, separar la información relevante de la que sea puro relleno y sacar nuestras propias conclusiones. Una persona que dice la verdad no necesita explicarlo todo o dar detalles que no vienen a cuento.

  • 3

    Repiten las frases clave de su discurso

    Habitual en los mentirosos inseguros, repiten cada pocas aseveraciones la frase clave que da consistencia a su mentira. Va de la mano del truco de añadir explicaciones, haciendo que el resto giren alrededor de los elementos que ellos creen dan más autenticidad a lo que nos dicen. Por supuesto si les desmontamos sus puntos estrella se pondrán nerviosos balbuceando mientras intentan buscar alguna justificación.

  • 4

    Agitan las piernas y/o los pies

    Agitan las piernas y/o los pies

    Aunque los detalles físicos no están muy valorados al ser tan dependientes de otros factores, sí es cierto que los mentirosos tienden a agitar frenéticamente las piernas y los pies. Por supuesto se trata de los nervios que sienten sabiendo que están mintiendo y que tienen que esforzarse por mantener su mentira. Los más críticos incluso se preparan para salir cuanto antes de la situación gracias a lo activos que se encuentran.

  • 5

    Se traban al hablar

    Otro elemento nacido del nerviosismo, cuando alguien miente y se da cuenta que pueden descubrirle le cuesta más expresarse al tratar de hablar rápido. Tartamudeos, palabras mal pronunciadas y significados sin sentido son habituales en los discursos de este tipo de personas.

  • 6

    Mantienen fíjamente la mirada

    Mantienen fíjamente la mirada

    En una conversación tensa las personas suelen tratar de mantener fija la mirada en señal de autoridad. Un mentiroso habitual tratará de amedrentarnos a la mínima duda que tengamos de su mentira para que no sigamos por ese camino. Muy típico en las relaciones de pareja cuando uno de los dos se ha equivocado y no quiere confesarlo.

  • 7

    Tratan de salir rápidamente de la escena

    Cuando exponemos argumentos que rebaten una mentira casi confirmada es habitual que el mentiroso trate de huir por vergüenza de quedar en evidencia de forma tan obvia. La solución elegante es aceptar que nos han mentido dejando que ‘escapen’, pero si tenemos ganas de avergonzarle podemos echarnos hacia delante y explicar punto por punto su mentira.

  • 8

    Nos acusan repetidamente de llamarles mentirosos

    Nos acusan repetidamente de llamarles mentirosos

    Paradójicamente los mentirosos más curtidos saben que llamar a una persona mentirosa sin pruebas claras es una falta de respeto, aprovechándose de nuestra educación. Cuando una persona nos insiste en que les acusamos de mentirnos aunque apenas lo hagamos es que algo nos oculta como mínimo. Curiosamente suelen arrepentirse de su actitud pero en los casos más difíciles de abarcar es mejor no ir más allá para evitar una discusión.

  • 9

    Cambian de tema subiendo el tono

    En las mentiras más incómodas los mentirosos ven una vía de salida sacando temas del pasado y acusándonos mientras suben su tono de voz. Es sencillo que acabemos a gritos y sintiéndonos mal al terminar, funcionando para el mentiroso ya que nos arrepentiremos de haber llegado a esa situación. El mejor truco es mantener la calma hasta que él mismo rebaje de nuevo su forma de actuar.


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