Cuál es la diferencia entre actitud y aptitud

Aprende a reconocer la diferencia entre ambos términos

Diferenciar los términos de actitud y aptitud es mucho más que aprender su mero significado semántico y luego compararlos. Ambas palabras tienen mucha relevancia en la psicología, trabajando tanto en sus similitudes como en sus diferencias.

Mientras que la mayoría de las personas se conforma con entender la definición básica que subyace tras ellas, en este artículo de Spoots te ayudaremos a comprender dónde está la diferencia y cuándo comienzan sus similitudes, para que puedas manejar ambos términos a la perfección.

Comprendiendo la actitud

Cuando hablamos de actitud nos referimos a la forma de actuar de la persona. Sus motivaciones, pensamientos, el estilo que tiene al moverse, etc. Por ejemplo, se puede tener una actitud prepotente al mostrarse arrogante, asumiendo la responsabilidad del trabajo encargado sin aprender a delegar en los demás. También podemos mostrarnos con una actitud conciliadora, permitiendo que nuestros compañeros se acerquen a nosotros aunque la primera impresión no fuese tan positiva.

Es muy habitual usar el término 'actitud' al referirnos a la forma de afrontar la vida. Alguien con una actitud positiva se mostrará con fuerza para lograrlo todo, incluso cuando no tiene aparentemente las capacidades para lograrlo. En este punto es donde más se equivocan las personas confundiendo la palabra con 'aptitud'. Esto se clarificar al destacar que en la actitud no importa nuestro conocimiento ni nuestra habilidad ya que es la forma en la que mostramos nuestro interior la que revelará información sobre nosotros mismos.

Acercándonos a la aptitud

Conociendo la actitud ya podemos hacernos una idea de a lo que se refiere la aptitud. Es el cúmulo de capacidades, tanto genéticas como aprendidas, que muestra un individuo. Si somos buenos en un deporte significa que mostramos buenas aptitudes para él, ya sea nuestra resistencia física o la técnica que brindamos en el campo de juego.

Tener aptitud va más allá de lo que sabemos, pudiendo alguien tener aptitud para pruebas futuras que todavía no hemos medido. Puede que seamos fantásticos en matemáticas pero nuestras aptitudes no nos aseguran que vayamos a ser tan buenos cuando profundicemos en ellas. Tenemos la capacidad latente, hemos aprendido a desenvolvernos en ella afilando nuestras aptitudes, pero para considerarse realmente como capacidades internas deben las personas ser capaces de ir un poco más allá.

Diferencias y semejanzas: una moneda de dos caras

Aunque ambos términos están claramente diferenciados tienen mucho en común. En ambos casos se circunscriben a una persona concreta, donde mostrará tanto una serie de aptitudes en determinados campos como una lista de actitudes a la hora de comportarse. Más allá, ninguna de las dos puede funcionar correctamente si la otra no sigue la misma línea o, como mínimo, hay un conocimiento sobre la disparidad entre ambas en cada circunstancia.

Uno de los campos donde más se ha trabajado con ambos términos es en el rendimiento académico y laboral. Tener unas aptitudes excelentes como deportista no sirve de nada si tu actitud ante los entrenamientos no conllevan compromiso ni determinación. De igual modo, una persona puede estar muy excitada por la idea de lograr las mejores marcas en un deporte determinado, pero si no tiene las aptitudes necesarias no logrará alcanzar la cima del éxito o bien se demorará más en hacerlo.

Pongamos un caso más práctico todavía: en la cocina podemos tener una aptitud horrible para manejarnos con el fuego, pero si nuestra actitud es positiva acabaremos mejorando con el tiempo. La actitud entonces permite que mejoremos en nuestras aptitudes. Todos sabemos la importancia de la motivación para el desempeño personal, logrando metas que en situaciones estándar jamás habríamos alcanzado.

Cuál es la diferencia entre actitud y aptitud

¿Qué te ha parecido el artículo? :-)
Cargando…