Spoots

Qué es el complejo de Edipo

Freud fue una de las figuras clave en el desarrollo de la Psicología actual. Autor del complejo de Edipo original, en su concepción base hacía referencia a los deseos del niño hacia su madre mientras rechazaba al mismo tiempo la figura paterna. Aunque hoy en día se ha refinado el complejo de Edipo, la idea principal sigue siendo la misma, utilizando los estudios de Freud como punto de partida para tratar de comprender uno de los trastornos más complicados a los que se enfrentan los profesionales.

Para comprender el complejo de Edipo es fundamental incluir a los dos progenitores. En la actualidad se entiende como una preferencia y cariño excesivos a la madre junto al enfado y la ira hacia el padre. Se ha eliminado la parte más relacionada con el deseo carnal, aunque no por ello es una posibilidad que se deba descartar en los casos donde el pequeño tiene más edad y el trastorno se ha desarrollado de forma conjunta con otros síntomas ajenos al complejo de Edipo.

Causas y desarrollo del trastorno

Las teorías más cercanas al Psicoanálisis lo sitúan a partir del año de vida, donde el bebé establece un vínculo materno distorsionado. A esta edad se identifican con las figuras progenitoras haciendo que un cuidado excesivo por parte de la madre junto al poco interés mostrado por la figura paterna haga que se fije mucho más en ella. Aunque con base teórica, no es en un principio probable que se pueda establecer un trastorno así a esta edad.

Más común es que se desarrollen sentimientos ambivalentes desde los 5-6 años de vida. Los niños tienen mucha más autonomía física y social, pero siguen necesitando la vigilancia y el cuidado constantes de sus progenitores. Con la madre satisfaciendo todas sus necesidades mientras le ayuda a su desarrollo los sentimientos del niño pueden desvirtuarse, acercándose a un amor extremo que se entiende más por debilidad personal y necesidad de atención de la figura materna. La relación con el padre normalmente será transitoria, sin demasiada importancia o con enfados puntuales.

Una de las causas más habituales son los problemas matrimoniales donde los padres discuten delante del pequeño. Estas situaciones obligan al pequeño a situarse de un lado o de otro, ya sea de forma indirecta o por petición expresa de uno de los progenitores. Al no tener los conocimientos ni la experiencia del mundo adulto sus decisiones son extremas, haciendo que uno de los dos se vea como el 'bueno' y el otro el 'malo'. Teniendo en cuenta que la madre casi siempre es la que ejerce más cuidados desde pequeños es fácil que desarrolle las características del complejo de Edipo, buscando la cercanía constante con ella mientras rechaza abiertamente al padre.

Comprensión y tiempo

Normalmente con el paso del tiempo el complejo se mitiga, llegando a desaparecer con el aumento de responsabilidades y la entrada en escena de figuras como los amigos o el primer amor. Los niños tienden a ser más independientes, buscando más el placer personal en las actividades que realizan por ellos mismos que en las que realizan con sus padres. Puede que todavía haya una preferencia abierta pero será mucho menos habitual e intensa.

Es fundamental mostrar comprensión a los sentimientos del pequeño. Normalmente no confesarán lo que les ocurre, dejando que la rabia interior sea la que hable por ellos. Cuanto mayor sea el niño más difícil será que reconozca que desea estar con su madre en todo momento, aceptando pasar tiempo con el padre para normalizar la situación. Si nos enfadamos obligándole a que se exprese solo lograremos que entierre más profundamente sus sentimientos.

Una actitud de apoyo por parte de ambos progenitores logrará que el complejo desaparezca. Mostrar unidad familiar donde los tres (o más si tiene hermanos) actúan como un todo, complementándose sin castigar los enfados al rechazar al padre. La situación se acabará haciendo habitual, entendiendo que los sentimientos que tenía respecto a los dos no servían ni para conseguir más atención de su madre ni para que su padre desapareciera.

¿Sabías qué...?

Existe la versión femenina con el complejo de Elektra, donde la niña se enamora del padre rechazando a la madre. Es mucho menos habitual y en la mayoría de ocasiones casi imposible de identificar.