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Cómo educar niños conflictivos

La crianza y la educación de los niños no siempre es sencilla. A veces se dan situaciones conflictivas y en algunas familias estas se vuelven cada vez más frecuentes. En esos casos tendemos a etiquetar a los niños como rebeldes, malos, desobedientes, difíciles y en el peor de los casos hasta violentos, lo cual no hace sino agravar la situación.

Es normal que padres y educadores se sientan desbordados por la situación y que se cree un clima enrarecido de acción-reacción-acción que atrapa a todas las personas implicadas en una rueda de conflictos de la que es muy difícil salir. Es muy importante decidirse a actuar lo más pronto posible, ya que si se deja pasar el tiempo la actitud del niño cada vez será peor y con la adolescencia se pueden llegar a problemas graves.

En este artículo voy a exponer algunas causas y soluciones que nos pueden ayudar en la educación de los niños conflictivos.

    Índice
  1. 1 No etiquetar
  2. 2 Escuchar
  3. 3 Ser un buen modelo
  4. 4 Saber qué esperar en cada etapa
  5. 5 Ser claros con los límites
  6. 6 Ser firmes, pero a la vez cariñosos y coherentes
  • 1

    No etiquetar

    Como he comentado en la introducción, si a un niño que tiene un mal comportamiento y estamos constantemente diciéndole lo malo y desobediente que es, tomará nuestra afirmación como cierta (sobre todo si somos sus padres) y se reafirmará en ella. Es como si inconscientemente pensara: “Pues si tú que eres mi madre (o mi padre) y me conoces tan bien dices que soy malo, será que realmente lo soy y voy a portarme como esperas de mí”. A este mecanismo psicológico se le llama cumplimiento de las expectativas.

    Lo bueno es que este mecanismo funciona también en positivo, así que si nosotros reforzamos lo positivo del niño y no solo le decimos lo desobediente que es, sino también que nosotros sabemos lo bueno que puede ser, él se portará mejor para responder a nuestras expectativas que le hemos verbalizado.

  • 2

    Escuchar

    Si partimos de la base de que el mal comportamiento siempre tiene un motivo, aunque este no sea claro o no lo compartamos, nos será muy útil escuchar sus motivos. Cuando se porten mal, griten o no nos escuchen podemos probar a ponernos a su altura, preguntarles qué les pasa y escuchar sus motivos. A partir de este gesto podremos construir una relación más fluida con ellos.

  • 3

    Ser un buen modelo

    Es lógico que si queremos que los niños se porten bien deberemos ser un buen modelo para ellos y no hacer lo que les reprochamos a ellos: no gritar constantemente, escuchar, etc.

  • 4

    Saber qué esperar en cada etapa

    Es muy importante tener unas nociones del desarrollo infantil. Así sabremos que no podemos pedir, ni esperar, lo mismo de un niño de tres años que de otro de 10. Hasta los tres años los niños no entienden bien la palabra “no”, y por eso no tiene ningún sentido repetírsela constantemente y enfadarnos cuando no nos hacen caso. Lo que tendremos que hacer es evitar la situación de conflicto sacando al niño de la habitación o quitándole lo que no queremos que toque.

  • 5

    Ser claros con los límites

    Los niños necesitan límites claros y precisos, y saber que sus acciones tienen consecuencias. Debemos explicarles por qué algo no se puede hacer y no cambiar de opinión constantemente ya que eso les crea confusión.

  • 6

    Ser firmes, pero a la vez cariñosos y coherentes

    No debemos tolerar los malos comportamientos de los niños con otras personas, pero les explicaremos las cosas claramente, sin perder los nervios ni caer en actitudes agresivas o irrespetuosas con ellos.

¿Sabías qué...?

Un hijo conflictivo que grita, pega y nunca hace caso puede esconder un bebé que se sintió desamparado en sus primeros momentos de vida.

Que nuestro hijo sea una persona respetuosa y tolerante con los demás tiene mucho que ver con que se haya sentido amado cuando era un bebé. Por eso es muy importante ser cariñosos y amorosos con los bebés para construir una personalidad segura.