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Cómo educar a un hijo

La cuestión que plantea este artículo no es fácil de responder. Quizá sea uno de los aspectos más difíciles de la crianza para cualquier madre o padre.

Hay tantas formas de educar como progenitores, ya que es algo subjetivo y lleno de matices que cada persona entiende de una forma: desde los que educan a sus hijos de forma intuitiva sin hacer una reflexión consciente de cómo quieren hacerlo, pasando por los que leen montones de manuales y se dejan guiar por pedagogos, profesores o psicólogos, los que tienen muy claro cómo quieren que sea la educación de sus hijos o los que bajo ningún concepto quieren repetir el tipo de educación que ellos recibieron.

Educar para la felicidad

En este artículo voy a explicar la educación en la que yo creo, y es aquella cuyo fin último es ayudar a que nuestro hijo o hija sea una persona feliz y que se convierta en un adulto pleno, responsable, autónomo y respetuoso con los demás y con él mismo.

Educar desde el respeto

Esta forma de entender la educación de los hijos está relacionada con la crianza con apego y se basa en la premisa de que si tú educas a tu hijo desde una posición de respeto de sus necesidades y ritmos de niño (que son diferentes a los de los adultos), él o ella crecerá sintiéndose respetado y querido, y ello construirá una base segura de la personalidad desde la que se relacionará con el mundo de forma equilibrada, autónoma y de respeto. Esta corriente pedagógica se llama pedagogía blanca y se opone al tipo de educación basada en gritos y en disciplina ciega que hace bastantes años era casi la única forma de educar a los hijos que se contemplaba. Todos hemos oído aquello de "haz esto porque sí, porque yo te lo mando".

Voy a enumerar una serie de aspectos que nos ayudarán en este nada fácil camino:

Observar al niño

Lo que hace, lo que dice, lo que le interesa y le llama la atención. Así conoceremos mucho mejor a nuestro hijo, apreciaremos sus puntos fuertes y débiles y podremos acompañarle y ayudarle en aquello en lo que más nos necesite.

Ofrecerle distintas posibilidades y recursos

Así el niño o niña explorará el medio que le rodea usando diferentes materiales y acercamientos, y veremos con cuáles se siente más cómodo, seguro y disfruta más. Es bien sabido que cada niño es un mundo y por eso tendrá su forma particular de aprendizaje, que es importante que conozcamos bien.

Hacer cosas juntos

Lee con tu hijo, pinta con él, juega con él, pero sobre todo háblale, construye una relación sólida y hazle saber que puede confiar en ti. La palabra es una herramienta maravillosa para transmitir conocimientos y ha sido usada por el ser humano desde el principio de los tiempos.

Enseñarle los límites sin amenazas ni castigos

Va a haber muchas cosas que el niño no pueda o no deba hacer. Debemos ser claros y firmes en este sentido, pero no amenazar o castigar. Es importante también tener en cuenta la edad y el desarrollo psicológico del niño para saber qué podemos esperar de ellos y qué no.

No comparar

Aunque todos lo hemos hecho alguna vez hay que intentar evitar el comparar a unos hijos con otros, o a estos con otros niños, ya que esta práctica crea dolor y resentimiento en el niño. Tampoco debemos generalizar y decirles cosas como: "Nunca te portas bien", etc.

Acompañar al niño

Pasa tiempo con tu hijo y acompáñale en aquellas cosas que le guste hacer. Cuando él descubra sus pasiones y las vea reconocidas aprenderá valores como la constancia, la responsabilidad y el esfuerzo sin que le cueste y luego podrá aplicar estos valores a otras áreas de su vida.

Tener expectativas altas

Espera siempre lo mejor de los niños y ellos darán lo mejor de sí. Esto se ve muy claro en negativo, ya que sí alguien no espera nada de ti no te vas a esforzar por hacerlo bien. Es muy importante transmitirles la idea de que confiamos en ellos y que esperamos que se porten bien.

Reconocer lo positivo y nuestras equivocaciones

Debemos reconocer lo positivo que hace o dice el niño y verbalizárselo. Esto es imprescindible para construir la seguridad en uno mismo. Si alguna vez somos injustos o nos equivocamos con ellos también es adecuado reconocerlo sin miedo, porque no por ello vamos a perder la autoridad.

Además de estas pautas hay muchas otras importantes en la educación de los hijos, pero mi experiencia es que si les respetamos, escuchamos y queremos todo será más fácil y ambos (hijos y padres) serán más felices y construirán una relación más sana.

¿Sabías qué...?

La pedagogía blanca, al contrario de lo que mucha gente cree, no aboga por dejar al niño hacer lo que quiere sino que se basa en una disciplina positiva y en utilizar los límites (que todos los niños necesitan) de una forma clara y no manipuladora.