Las obras más relevantes de Henri Matisse

Conoce los cuadros o pinturas más importantes de este pintor francés

Henri-Émile-Benoît Matisse fue un pintor francés que se destacó por su uso expresivo del color así como la fluidez de sus pinceladas, habiendo también incursionado con éxito como escultor, grabador y dibujante. Tal ha sido su influencia en el arte contemporáneo que se le considera junto a Pablo Picasso como uno de los artistas más relevantes del siglo pasado.

En sus principios, Matisse se relacionó con el Fovismo (movimiento del cual fue precursor) pero a medida que maduraba como artista fue destacándose más como un artista moderno, imprimiendo siempre una gran sensibilidad en su composición. Además, supo conjugar otros movimientos artísticos como el Realismo, Impresionismo y Neoimpresionismo sin perder su identidad propia.

Los principales temas de las pinturas de Matisse fueron el paisaje, el desnudo femenino y la naturaleza muerta. Acompáñanos en Spoots para conocer los cuadros más importantes y relevantes del pintor francés Henri Matisse

    Índice

  1. Mujer con un sombrero (1905)

    Mujer con un sombrero (1905)

    Este cuadro de 1905 es un retrato de la mujer del pintor, Amélie, siendo una obra que marcó un antes y después en la carrera de Matisse ya que se trataba de un estilo pictórico que envolvía pinceladas más libres así como un uso mucho más libre del color (nótese todas las tonalidades en lo que se ve del vestido de la retratada).

    Como era de esperarse, su exhibición en Paris generó una airada reacción de repudio por parte de muchos críticos conservadores, lo que le valió el apodo de 'fauve' a Matisse, lo que se traduce como 'bestia loca'. Por lo tanto, no es de extrañar que esta pintura sea uno de los más relevantes del movimiento del Fovismo, del cual Matisse fue su precursor.

    La obra Mujer con un sombrero se encuentra expuesta en el Museo de Arte Moderno de San Francisco, Estados Unidos.

  2. La alegría de vivir (1905-1906)

    La alegría de vivir (1905-1906)

    Esta fue una de las obras de Matisse más controversiales, pues fue una respuesta artística al repudio que había generado su exposición en el Salón de Otroño de 1905 (ejemplificado en el cuadro que analizamos anteriormente). Si observamos bien este cuadro, veremos que tiene una perspectiva muy extraña en sus figuras por decir lo menos, en donde el tamaño de los cuerpos humanos no sigue una lógica en relación a su posición en la pintura.

    Además de evocar un ambiente lleno de erotismo plagado de personajes masculinos y femeninos desnudos, podemos notar el uso libre de colores y tonalidades, las cuales predominan en sus manifestaciones anaranjadas y amarillescas junto a algunos tonos rosa y verde, que representan emociones más que la realidad misma de la naturaleza que el cuadro evoca. Asimismo, hay una obvia omisión de detalles en los trazos, dándose más énfasis a la simplificación de las líneas.

    “Se trata de la meditación sobre la naturaleza, en la expresión de un sueño que siempre está inspirado en la realidad”, fue lo que dijo Matisse de este cuadro, el cual se encuentra expuesto en la Barnes Foundation de Pennsylvania, Estados Unidos.

  3. La habitación roja (Armonía en rojo) - 1908

    La habitación roja (Armonía en rojo) - 1908

    Esta pintura de Matisse es uno de los íconos del Fovismo, y nos muestra lo que es Matisse en esencia, pues ejemplifica a la perfección cómo a Matisse le importaba poco la perspectiva realista de los objetos (algo que también comentamos en el cuadro La alegría de vivir) así como el nulo uso de las sombras, dándole realmente importancia a los colores y tonalides marcados y la simplificación de las líneas.

    Digamos que el rojo intenso domina casi todo el cuadro, quedando sólo una porción de éste dedicado al paisaje no convencional que vemos por la ventana y a la sirviente, así como a variados patrones y decoraciones de tonalidad azul. Al tener la mesa y las paredes practicamente el mismo tono enrojecido así como los límites físicos quedar apenas perceptibles, las frutas y demás objetos parecen flotar en el aire

    Este cuadro que incorpora paisaje, interio y bodegón fue encargado por el millonario ruso Sergei Shukin, un acérrimo coleccionista de las obras de Matisse, razón por la cual hay tantos cuadros del pintor francés expuestos en el Hermitage de San Petersburgo, como ocurre con La Habitación Roja.

  4. La Danza - 1909

    La Danza - 1909

    La Danza es un cuadro de Matisse de grandes dimensiones (2,6 x 3,9 m) pintado al óleo sobre lienzo y que muestra a 5 personas (hombres y mujeres) que en actitud muy rítimica bailan alegremente tomados de la mano mostrando sus cuerpos de tonalidad anaranjada cálida (representando la vida) sobre un fondo de verde y azul (colores fríos que representan el cielo y la naturaleza), contraste de tonalidades muy típica del Fovismo. Además, vemos que el desnudo es nuevamente el tema elegido por el pintor, como en muchos otros tantos cuadros.

    Esta obra de Matisse refleja la admiración de Matisse por los temas tribales y el arte primitivo, además de mostrar un toque de hedonismo y liberación emocional en la temática de las figuras humanas.

    Al igual que en el caso de La habitación roja, este cuadro fue pintado para el ruso Sergei Shukin, por lo que también está expuesto en el Hermitage de San Petersburgo. Hay otra versión de este cuadro que está expuesta en el MoMA, con menos detalles así como colores más pálidos.

  5. Desnudo azul (Souvenir de Biskra)

    Desnudo azul (Souvenir de Biskra)

    Esta pintura la hizo Matisse en base a una escultura (Desnudo Reclinado I) que estaba realizando y que se quebró. Antes de reparar la escultura, el artista decidió retratarla en óleo sobre lienzo, mostrando a una mujer desnuda sobre un fondo de palmeras.

    Cuando Matisse presentó esta pintura en el Société des Artistes Indépendants de 1907 la reacción de los críticos fue de shock ya que la obra muestra el desnudo de una mujer con claros elementos andróginos, que pueden visualizarse en sus anchos hombros, gruesos brazos y piernas así como grandes pies. Más tarde, causó gran revuelo en el Armory Show of 1913 en Nueva York.

    Fue tal su importancia que Pablo Picasso se inspiró en esta obra para pintar Las señoritas de Avignon. Se exhibe en el Museo de Arte de Baltimore.

  6. Los Marroquíes - 1916

    Los Marroquíes - 1916

    Durante 1912-1913 Matisse visitó Marruecos, y esta visita claramente influenció algunas de sus pinturas, como en el caso de Los Marroquíes, una de las pinturas de Matisse más singulares e identificables. Podemos ver en este cuadro a una figura que se sienta a la derecha (probablemente un árabe con turbante circular) con su espalda dada hacia el espectador, una mezquita que se yergue en el fondo atrás de la terraza y algunas frutas en la parte izquierda de la tela (4 melones amarillos con hojas verdes). 

    Se puede notar también que el color predominante esta vez es el negro, que sirve como telón de fondo a todos estos elementos, probablemente como un recordatorio de las marcadas sombras que produce el sol del norte de África. Los Marroquíes claramente tienen una influencia cubista en su composición, al estilo de Picasso, siendo muy comparado con el cuadro Tres Músicos del mismo artista malagueño (1922).

    Ciertamente el uso de motivos abstractos y una rígida composición de los elementos hace que esta sea una obra inusual dentro del estilo de Matisse, siendo expuesta actualmente en el MoMA de Nueva York.

  7. Lujo, calma y voluptuosidad - 1904

    Lujo, calma y voluptuosidad - 1904

    Esta pintura de Matisse pintado al óleo sobre lienzo recibe su nombre de un poema llamado L'Invitation au voyage de Charles Baudelaire: “Là, tout n’est qu’ordre et beauté / Luxe, calme et volupté.” (Allí todo es orden y belleza / lujo, calma y voluptuosidad), considerándose un cuadro síntesis del posimpresionismo que abría las puertas al fovismo (o fauvismo).

    Si observamos en detalle la técnica con la cual fue pintada esta obra veremos que se trata de un pseudo-puntillismo que nos recuerda muchísimo a los también franceses Paul Signac y Georges Seurat. De hecho, el primero compró esta obra una vez que fue expuesta en el Salón de los Independientes y el Salón de Otoño, aun cuando el cuadro nos recuerda más al segundo, pues sus colores era algo más intensos que las obras de Seurat.

    Realizada en Saint-Tropez, esta pintura es un homenaje a las bañistas de Cezanne y, a diferencia de los cuadros de Seurat y Signac, podemos observar que los contornos de los cuerpos son líneas en vez de puntos, además de los colores intensos (que contrastan con la sobriedad cromática de Seurat). El tema de los bañistas ya se venía pintando por los pintores del Renacimiento, pero aquí se le da un toque moderno a la versión mítica de Arcadia a la que hace referencia.

Esperamos hayas podido disfrutar del tour por las obras más importantes de Henri Matisse, un pintor francés que fue uno de los principales artistas del siglo XX junto a Pablo Picasso, y que no siempre es tan conocido por todos.

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¿sabías qué...?

Matisse y Renoir se conocieron por allá por 1917, en Niza, Francia. Este encuentro de hecho se reflejó en una pintura algo más sutil en Matisse.