Cómo enseñar a tu hijo a ordenar su cuarto

Consejos y técnicas eficaces que te ayudarán a conseguirlo

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A todos los niños les encanta jugar, y el juego muchas veces implica sacar un montón de juguetes y armar un buen caos en la habitación. El problema viene a la hora de recoger; en esto, si preguntásemos a los niños también estarían todos de acuerdo: "es un aburrimiento". Muchos niños y niñas son capaces de inventarse las excusas más peregrinas con tal de no recoger.

Pero está claro que lo mejor es enseñarles esta rutina desde pequeños, para que a medida que vayan creciendo se acostumbren a mantener un orden y asocien que jugar y desordenar su habitación implica también ordenarla más tarde.

En este artículo te mostraremos técnicas motivadoras y eficaces para enseñar a tu hijo a ordenar su cuarto:
 

  1. Ten en cuenta la edad del niño

    Es muy importante saber qué se puede esperar en cada edad madurativa del niño. Si le pides a un niño de 2 o 3 años que ordene su habitación, es muy posible que ni siquiera entienda correctamente la petición que le estás haciendo; además, a esas edades todavía no tienen conciencia de los resultados y consecuencias de sus acciones. A partir de los cuatro años sí se puede empezar a decir al niño que después de jugar queremos que recoja, pero no debemos frustranos ni enfadarnos si al principio no lo hace, es un proceso largo que puede llevar mucho tiempo y grandes dosis de paciencia.

  2. Convierte el orden de la habitación en un juego

    A partir de los cuatro o cinco años es la edad idónea para empezar a motivar al niño a que ordene su cuarto conviertiéndolo en un juego en vez de una obligación. Podemos "jugar a encestar" los peluches en su cesta o usar un cronómetro para convertir el orden en una carrera. Al comienzo será fundamental que le brindes ayuda y que formes parte de su juego.

  3. Sé constante y paciente

    Enseñar a un hijo a recoger su cuarto no es algo que vayas a conseguir de un día para otro. Los niños viven en su universo y a veces se olvidan de las cosas que los adultos les pedimos. No te enfades con él por eso, simplemente repíteselo con paciencia uno y otro día, pero ten cuidado de no ser excesivamente insistente ya que puede llegar a resultar cargante para ellos y entonces conseguiremos justo el efecto contrario al que buscamos.

  4. No des varias órdenes a la vez

    Los niños se aturden cuando les pedimos muchas cosas a la vez. A menudo los adultos, sin notarlo, les contagiamos nuestro estrés o ansiedad innecesariamente. Si tu objetivo es que ordene su cuarto, pídele solo eso y no otras cosas que puedan distraerle de esa tarea. Además, si estás con él y le ayudas, respeta sus tiempos ya que no lo hará de la forma que lo harías tú y mucho menos a la misma velocidad. 

     

  5. La regla de los tres pasos

    Esta es una técnica de resolución de conflictos que da muy buenos resultados. Vamos a imaginar que el niño se niega a recoger su cuarto porque quiere seguir jugando, se lo hemos repetido unas cuantas veces y no hay manera de que lo haga. Siguiendo la regla de los tres pasos nosotros haríamos lo siguiente:

    Reconocer sus sentimientos: "Entiendo que no quieres recoger porque estabas en el mejor momento del juego y te he cortado".

    Dar una explicación sencilla y clara de lo que queremos: "Enseguida va a ser la hora de dormir y si todo se queda por el medio mañana no encontrarás nada".

    Dar opciones: "¿Te dejo 10 minutos más y lo haces solo o empezamos ahora y lo hacemos entre los dos rápidamente?".

    Siguiendo esta serie de razonamientos el niño sentirá que tenemos en cuenta su opinión y que dialogamos con él en vez de imponer las normas sin consultarle, y poco a poco él irá asumiendo responsabilidades.

     

  6. Reconoce sus logros

    Una vez haya ordenado su cuarto, debes reconocerlo y felicitarle por el trabajo bien hecho. Con ello estarás fomentando su autoestima y ayudando a que el día siguiente se sienta más motivado al momento de recoger.

¿sabías qué...?

No debes asustarte si piensas que por tener su habitación desordenada, tu hijo también tendrá una vida desordenada y caótica. Un estudio psicológico demuestra justo lo contrario. El experimento, llevado a cabo por el psicólogo Kathleen Vohs, quería demostrar que esa idea era cierta, pero los datos obtenidos le demostraron que no había ninguna correlación entre ambos. Hay personas ordenadas que tienen una vida caótica y en cambio personas con un orden caótico que disfrutan de una vida equilibrada y armónica.