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Qué es la constelación familiar

Durante los últimos años la búsqueda de terapias psicológicas que afiancen la influencia del entorno en el tratamiento del paciente ha provocado que técnicas del pasado vuelvan a nuestros días, remodelándose para adaptarse a las nuevas necesidades. En la constelación familiar buscamos representar las sensaciones del individuo reflejadas en sus familiares. Una técnica de base psicoanalítica donde su mayor representa es Adler, uno de los principales descendientes del propio Freud.

Aunque no tiene evidencia científica su parecido con otras terapias hace que cada vez más profesionales apuesten por este método. Es sencillo de comprender para el paciente, fácil de aplicar en terapia y con resultados inmediatos. En muchos casos es una forma sistémica de interpretar una serie de roles basándose en figuraciones familiares, sobre todo cara a que el paciente pueda expresar mejor sus pensamientos, sin la presión que ejerce la terapia psicológica adicional. Además al poder hacerse en grupo recibe el apoyo de los compañeros, formando parte del propio tratamiento.

Representando la constelación familiar

En las constelaciones familiares el centro de la terapia es el sujeto, no las relaciones familiares que pueda haber. De esta forma, no debemos centrarnos en si una determinada relación es positiva o negativa sino en la forma en que el individuo la entiende. Es fácil que haya muchas ocasiones donde una relación conflictiva afecte directamente a la persona que busca la terapia, pero también hay que entender que una relación puede ser perfectamente consistente y que sea el propio individuo el que la altere interiormente.

Por otra parte, una forma de representarlo es utilizando elementos materiales figurativos. Muy recurrente es el uso de sillas vacías donde asignaremos los distintos papeles como si realmente estuvieran las personas sentadas en ellas. Hay casos más avanzados donde se llegan a utilizar muñecos con cierto parecido, todo con tal de que el paciente se involucre al máximo con la terapia. En estos casos el componente figurativo debe estar mucho más apoyado por el terapeuta, llevando el ritmo de la sesión para que no haya distracciones.

Los otros pacientes pueden representar a los familiares en sesiones grupales. La ventaja frente al uso de elementos figurativos es que la inmersión es mucho mayor, con interpretaciones que realmente pueden llegar a simular a la perfección la forma de actuar de la persona que produce el conflicto con el paciente. Además, al acabar la terapia, podrán dar su propia visión de la problemática con la ventaja de haberse puesto en el papel de la persona. Una forma de acercar al paciente al grupo e involucrar a otras personas con sus propios puntos de vista sobre la situación actual.

Manejando las señales

En la constelación familiar hay muchos elementos que dan información. La actitud del paciente, sus aseveraciones, cambios de ritmo, miradas y dudas son solo una pequeña parte. Incluso la propia reticencia a la terapia en la que están trabajando forma parte del análisis, mostrando un rechazo inicial hacia una serie de problemas que no se atreve a bordar por vergüenza o miedo de reconocer lo que está ocurriendo.

Cuanto más se involucre más informativa será la sesión. No importa qué recurso hayamos utilizado al final, lo importante es que realmente interaccione con las personas a las que ha introducido en la terapia para que se pueda llegar a representar correctamente el conflicto. Si, por ejemplo, el paciente es un hijo que lleva años enfadado con sus padres debemos conseguir que acabe discutiendo literalmente con ellos, mostrando todo lo que tenía guardado hasta ese momento.

Una de las partes más interesantes es que podemos interpretar cualquier escena, incluso con personas que ya hayan fallecido. Transmitir un mensaje inconcluso, querer decirle unas últimas palabras o aclarar un problema del pasado son las peticiones más habituales, problemas que muchas veces ridiculizamos nosotros mismos y que realmente se dan en nuestro interior.

¿Sabías qué...?

La terapia consistente en la constelación familiar tiene una gran tradición en Francia, donde los psicólogos a principios del siglo XX trabajaron intensamente con sus conceptos.