Consejos para mejorar la autonomía en el niño

Ideas prácticas para que los niños mejoren su autonomía y sean más independientes

La autonomía personal en los niños pequeños es una de las tareas más importantes en la agenda de los padres. Un niño autónomo es capaz de tomar decisiones por sí mismo, afrontando las soluciones con sus propios recursos. Se adaptan a las contingencias de su ambiente dependiendo de la edad que tengan, sabiendo cuándo pedir ayuda y cuándo actuar hasta gastar todos sus recursos.

Cuando el niño no consigue desarrollar adecuadamente su autonomía personal encontramos los incómodos casos de chicos dependientes, incapaces de actuar sin la aprobación de sus figuras de referencia. Casos así pueden llegar a afectar a otras capacidades, como el aprendizaje o las relaciones con sus iguales, siendo fundamental que nos demos cuenta de la importancia de un buen desarrollo personal como de actuar en el caso de llegar tarde.

Os traemos una lista de ideas con las que ayudaréis a los más pequeños a mejorar su autonomía sin entorpecer el desarrollo natural, y siempre con el objetivo de formar niños felices.

Consejos para mejorar la autonomía en el niño
  • 1

    Darle espacio para que actúe por su cuenta

    Esta es una de las conductas más importantes que tenemos que asumir como padres. Si nos mantenemos siempre pegados al niño no será capaz de crear su propio espacio. Sin él no intentará pensar por sí mismo las posibles soluciones a los problemas que le surjan, teniendo la sensación de seguridad de que sus padres siempre estarán ahí para encargarse de todo. No significa dejarle a su libre albedrío, es estar atentos sin interferir en todo lo que haga.

  • 2

    Enseñarle hábitos de higiene propios

    Enseñarle hábitos de higiene propios

    Al principio debemos encargarnos de su higiene pero a los pocos años podremos ya relegar estas obligaciones, dejándoles que se encarguen ellos mismos. Lavarse los dientes diariamente sin tener que mandárselo creará un hábito de responsabilidad personal, mejorando su autonomía. Hay que estar pendientes de brindar cualquier ayuda que el pequeño necesite, corrigiéndole en el caso de no hacerlo bien. Si estamos siempre atentos de que cumpla convertiremos un hábito sano en una obligación impuesta, perdiendo el sentido de hacerlo por voluntad propia.

  • 3

    La conducta en la mesa: autorregulación

    Sentarse a comer adecuadamente es una de las situaciones más críticas por las que pasan muchos padres. Debemos asegurarnos que el niño entienda que debe comportarse comiendo en cualquier contexto. Reñirle continuamente en casa solo conseguirá que translade sus travesuras a otros ámbitos, sin que desarrolle la idea de que comer es algo personal y no una tarea más que le ordenan sus padres.

  • 4

    Permitirle momentos de privacidad

    Permitirle momentos de privacidad

    No necesitamos saberlo todo de nuestro hijo. Permitir que tenga momentos privados sin que sepamos qué hace mejorará su autonomía. De esta forma, el niño sabrá que cuando se sienta de determinada manera no tiene necesariamente que buscar siempre a su familia, catalogando mejor los problemas y gestionando correctamente tanto sus capacidades personales como la ayuda que le brindan las personas cercanas en su vida.

  • 5

    Enseñarle la importancia del dinero y la gestión personales

    Una de las partes más críticas. Independientemente de la cantidad de dinero que maneje, el pequeño debe saber que el dinero no es infinito al venir de sus padres. Es una situación complicada ya que la propia gestión de la mal llamada paga puede ser difícil si tenemos dudas desde nuestra posición paterna, pero con el tiempo y la constancia el niño conseguirá una autonomía personal mucho mayor que con otros sistemas. Saber que hay cosas que no puede poseer por no haberse gestionado correctamente logrará que aprenda a manejar tanto el dinero como las situaciones en las que tenga que gastarlo.

  • 6

    Explicaciones concretas y sumando sus aportes

    Explicaciones concretas y sumando sus aportes

    Cuando el niño recibe instrucciones debe poder entenderlas de forma rápida y sencilla. Es fundamental que escuchemos sus propias ideas a lo que le explicamos. Si, por ejemplo, afrontamos la idea de que recoja su cuarto una vez a la semana podemos aceptar ciertas variaciones, como que la cama la haga por la tarde o por la mañana porque le viene mejor. Flexibilidad no significa perder autoridad.


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