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¿Qué es un bloqueo emocional?

Las emociones regulan nuestra vida mucho más de lo que podemos imaginar. En los bloqueos emocionales nuestra conducta y pensamiento se ven mermados para evitar el impacto de un evento especialmente doloroso. De esta forma, cuando sufrimos un bloqueo emocional realmente nos estamos protegiendo a nosotros mismos al afrontar de una forma relativamente adaptativa una situación en la que nos veríamos perjudicados a nivel emocional.

Aunque el propio nombre del suceso aluda aparentemente solo a las emociones hay que tener en cuenta la influencia que tienen sobre el resto de elementos de nuestro ser. Las emociones afectan tanto a la conducta como al pensamiento, modificándolas aunque no nos percatemos de ello. Es por ello que si sufrimos una eventualidad drástica nos comportemos habitualmente de una forma incomprensible, alterando nuestro pensamiento acordemente a las emociones que sentimos en el momento.

La barrera autoimpuesta del bloqueo emocional

Como ya hemos comentado el bloqueo emocional es realmente un mecanismo de defensa. Nuestra mente mantiene una serie de barreras para protegernos que no son adaptativas hoy en día. Otros casos como la sudoración ante el nerviosismo o la dificultad de pensamiento al haber comido en exceso serían ejemplos de cómo un elemento creado para beneficiarnos puede llegar realmente a perjudicarnos en determinadas situaciones.

Los bloqueos emocionales se nutren de lo que llamamos nuestra zona de confort personal. Hemos aprendido de nosotros mismos la forma en la que mejor superamos los problemas y la incertidumbre natural que existe en el día a día. Si al discutir preferimos abandonar la conversación aprenderemos que esa es la forma en la que actuamos, y de igual modo si ante las pérdidas personales sabemos que superamos mejor el problema guardando para nosotros las emociones que sentimos lo haremos todavía más. Ese es nuestro rincón personal, donde acudiremos más y más veces a medida que surtan efecto en nuestra capacidad personal.

Es en dicho rincón donde el bloqueo emocional surge. Al ser habitualmente una zona introspectiva las emociones intensas harían que saliéramos de ella, recurriendo al bloqueo emocional para que no nos ocurra. Dicho de otro modo, estamos muy 'cómodos' viviendo de la forma en la que lo hacemos y un evento tan repentino alteraría todo lo que nos define. Lo sano en estos casos sería dejar que nuestros sentimientos fluyesen sin limitaciones pero en las ocasiones más difíciles aparecerá el bloqueo para protegernos, manteniéndonos en nuestra zona personal.

Lo que ocultamos siempre vuelve

Ya sabemos cómo funciona el bloqueo emocional pero lo que todavía no hemos tocado es la forma en la que evoluciona. El bloqueo emocional es siempre temporal, no puede mantenerse para siempre incluso aunque nos esforcemos para ello. Al evitar que nos sintamos peor por lo que nos ha ocurrido aprendemos que es la mejor forma en teoría de sobrellevar los problemas. Acumulamos las emociones que sentimos manteniéndose latentes en nuestro interior.

Como es de esperar, dichas emociones acaban buscando una válvula para salir de nuestra mente, atrapándonos de forma súbita sin poder impedirlo. En la conducta personal se traduciría en llantos repentinos, sentimiento abrumador de inutilidad personal y sensación de incapacidad absoluta para superar los problemas. Todo lo que hemos guardado por dentro sale repentinamente como una cascada a presión, sin saber cómo actuar al no tener experiencia de ello. La zona de confort mantiene grietas ocultas que no podemos ver.

Es por ello que los bloqueos emocionales no son adaptativos hoy en día en la sociedad. Cuando vivíamos exclusivamente satisfaciendo nuestras necesidades básicas evitábamos que interrumpieran los procesos de supervivencia. Hoy en día un bloqueo emocional nos impediría desarrollar correctamente las relaciones personales que nos van surgiendo, lastimándonos en nuestro concepto personal a pesar de poder mantenernos vivos sin peligro alguno.

¿Sabías qué...?

Hay personas que a pesar de tener conciencia de que sufren bloqueos emocionales se niegan a salir de ellos. Aunque apenas hay evidencia científica se baraja la posibilidad de que el clásico agriamento del ánimo en la vejez se debe a bloqueos emocionales sin resolver.