Cómo ayudar a un hipocondríaco

Consejos para brindarles la mejor ayuda

La hipocondría es uno de los trastornos mentales más difíciles de manejar por parte de las personas que conviven a diario con quien lo padece. Tener la convicción de sufrir una grave enfermedad desgasta tanto al hipocondríaco como a sus seres queridos. Es un punto que debemos comprender antes de involucrarnos activamente para lograr nuestro objetivo, es un proceso muy difícil de controlar y que a medida que formemos parte de su vida más nos costará separar de nuestro propio bienestar personal. Dentro de la hipocondría el reconocimiento de la enfermedad es poco habitual por lo que tendremos además la dificultad de estar luchando por una persona que, en un principio, nos reprenderá nuestra conducta más que agradecérnosla.

Es importante que mantengamos siempre la idea de acudir a un profesional. Por muy capacitados que nos consideremos es mejor que no tratemos de hacerlo todo nosotros, sobre todo cuando notemos que no hay avance alguno en su mejoría. Podemos empezar por acudir al médico de cabecera juntos para exponerle una visión externa a la nuestra, iniciando el proceso de tratar su enfermedad.

Cómo ayudar a un hipocondríaco
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    La paciencia será tu mayor aliada

    Independientemente de nuestra motivación o las promesas personales que nos hagamos hecho debemos tener siempre claro que sin paciencia será imposible que nos mantengamos firmes para ayudarle. Normalmente nos encontraremos desbordados por la situación a medida que vivamos experiencias a su lado, sobre todo cuando se trata de una persona cercana y que lleva mucho tiempo con el trastorno sin haber sido tratado. En este tipo de casos es mejor involucrarnos poco a poco para ir adaptándonos antes de hacerlo repentinamente ya que, de no hacerlo así, es fácil que abandonemos nuestro objetivo rápidamente.

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    Apóyale sin convertirte en su sombra

    Apóyale sin convertirte en su sombra

    Ayudar a una persona con hipocondría normalmente requiere que dediquemos mucho tiempo, sobre todo en el proceso de justificar sus supuestas enfermedades a partir de la errónea interpretación de los síntomas que muestre. Si mostramos demasiada preocupación alimentaremos su hipocondría. Debemos mostrarnos firmes a la hora de apoyarle pero también claros cuando tengamos que afrontar las situaciones donde choquemos en la forma de ver su sintomatología. La mejor forma de mantener este punto es buscar la ayuda de terceros, alimentando la idea de acudir a un profesional para complementar nuestro trabajo.

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    Aprovecha sus aficiones

    El pensamiento de los hipocondríacos gira en torno a las preocupaciones, ocupando su mente constantemente sobre todo en los casos donde se encuentren solos sin ninguna actividad entre manos. Alimentar sus aficiones hará que aparte las preocupaciones, manteniendo la cabeza activa. Es uno de los mejores tratamientos que podemos realizar por nuestra cuenta, evitando que aparezcan asuntos relacionados con enfermedades, salud o tratamientos médicos. Si además hacemos que estas actividades conlleven cansancio físico lograremos un bienestar personal que combatirá el malestar de la hipocondría.

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    Vigila el uso de Internet

    Gracias a la expansión de Internet es tremendamente sencillo poder acceder a la red en cualquier momento. Aunque impedir su uso no solo es casi imposible sino contraproducente, es recomendable tratar de evitar que se conecte en exceso. La búsqueda de información sobre enfermedades es uno de los síntomas más claros dentro de la hipocondría, haciendo que se desarrolle y que se consolide en su vida. Si queremos ayudarle en este aspecto podemos compartir esos momentos, haciendo búsquedas juntos que no tengan que ver con asuntos médicos.

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    Preocúpate por tu estado también

    Preocúpate por tu estado también

    De forma similar a los cuidadores en el caso de enfermedades médicas debemos tratar de vigilar siempre cómo nos encontramos nosotros mismos, tanto por nuestro bien como por el del hipocondríaco. Una persona poco motivada brindará una peor ayuda aunque trate de comportarse de forma similar a días anteriores, afectando por una parte a la persona que intenta ayudar con su desánimo como a sí misma impidiendo que avance. Es fantástico que ayudemos a las personas que apreciamos pero debemos siempre ponernos a nosotros mismos un poco por encima, sobre todo cuando notemos que la situación se nos escapa de las manos.


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