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Cómo aumentar la autoestima con yoga

El yoga es la representación perfecta de la unión entre el cuerpo y la mente. Nacida como técnica trascendental, es uno de los ejercicios más recomendables para fortalecer nuestra autoestima. Hoy en día forma parte habitual de muchas terapias de psicología, recurriendo a su práctica para crear un estado de equilibrio entre la tensión corporal y la dificultad de pensamiento. Al centrarnos en los ejercicios en un ambiente completamente bajo nuestro control logramos manejar nuestros pensamientos, consiguiendo que se reduzcan al mismo tiempo que los concentramos en otras ideas más allá de los problemas relacionados con la autoestima.

Para conseguir el mayor beneficio es fundamental comprender que el yoga necesita dedicación y un interés real en su funcionamiento. No servirá de nada que recurramos al yoga exclusivamente cuando nos sintamos mal si no dedicamos un tiempo específico a mejorar nuestra técnica. Tampoco podemos relegarlo a unos días concretos pudiendo saltárnoslos sin miedo a consecuencias, si no nos tomamos en serio los ejercicios jamás conseguiremos sacar todo su potencial para mejorar nuestra autoestima. Hay que recordar que este tipo de técnicas requieren un esfuerzo adicional al no conseguir resultados aparentes al principio, pudiendo desanimarnos al no notar cambios directos en su aplicación.

    Índice
  1. 1 No censures tus pensamientos
  2. 2 Muéstrate crítico contigo mismo
  3. 3 Evita la comparación con los demás
  4. 4 Combina el yoga con ejercicios respiratorios
  5. 5 La sinceridad es la clave
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    No censures tus pensamientos

    Uno de los usos más extendidos del yoga es utilizarlo como vía de escape ante nuestros pensamientos cuando nos sentimos con ansiedad. Aunque no es algo negativo, para mejorar nuestra autoestima debemos dejar que los pensamientos fluyan sin detenerlos. De esta forma, podremos trabajar en ellos conociendo realmente cómo nos sentimos, aislándolos de otros pensamientos habituales que nos impiden comprender la forma en la que nos vemos a nosotros mismos. Si hay alguna situación donde nos sintamos particularmente mal es mejor detener el ejercicio completo y retomarlo al día siguiente, pero nunca abandonarlo del todo.

  • 2

    Muéstrate crítico contigo mismo

    Mientras realizamos los ejercicios y dejamos que nuestros pensamientos circulen debemos ser críticos con nosotros mismos. Ya no tenemos motivo para engañarnos ni justificar nuestros errores por miedo a dañar nuestra autoestima. Es el momento en el que pondremos por delante los asuntos que más daño nos hacen, siendo sinceros para poder asimilar la parte de culpa que tenemos en dichas situaciones observando con cuidado la forma en la que podríamos superarlas si aceptamos los puntos negativos que hay en nosotros.

  • 3

    Evita la comparación con los demás

    El yoga crea un espacio personal donde conseguimos decirnos las cosas que no nos atreveríamos a dar forma en otras situaciones. Es habitual que aparezcan otras personas en nuestro pensamiento: no compares sus vidas con la tuya. Cada uno tenemos nuestro propio camino vital, con decisiones que elegimos en base a factores del pasado que en su momento nos parecieron correcto. Incluso viviremos la situación de encontrar a otras personas que aparentemente consiguen mejores resultados con el yoga que nosotros mismos; ignora estas distracciones y céntrate en tu propio periplo.

  • 4

    Combina el yoga con ejercicios respiratorios

    Para conseguir un estado contemplativo absoluto debemos controlar tanto nuestra mente como nuestro cuerpo. Los ejercicios respiratorios ayudarán a relajar el cuerpo al completo facilitando el pensamiento libre. Desde simples técnicas centradas en una respiración sosegada hasta técnicas de relajación previas a los ejercicios de yoga, la clave es iniciar el proceso completamente centrados sin que haya elementos externos que compliquen la experiencia. Son muy sencillas de aprender, a poco que practiquemos conseguiremos dominar unas cuantas que nos ayudarán en todo tipo de situaciones.

  • 5

    La sinceridad es la clave

    Ser sinceros con nosotros mismos es uno de los mejores hábitos que podemos tomar a lo largo de nuestra vida. En el yoga debemos ser siempre sinceros tanto en pensamiento como en estado de ánimo. Si no nos sentimos del todo bien es mejor dejar para más adelante la sesión de ese día, del mismo modo que si notamos carencias en nuestro estado anímico podríamos tratar de tranquilizarnos antes de iniciar el ejercicio. Recuerda que el yoga es una herramienta a nuestro servicio, no una vía de escape para nuestros problemas. Con la sinceridad como norma conseguiremos trabajar nuestra autoestima de una forma eficaz gracias a liberarnos interiormente.

¿Sabías qué...?

cada vez más psicólogos se convierten expresamente en profesores de yoga al recurrir tanto a él en sus terapias. Son tantos sus beneficios que se centran completamente en su terapia, no te sorprendas si tu profesor de yoga es también psicólogo.