Hipersensibilidad a ciertos alérgenos y cómo detectarla

Las alergias son reacciones graves del sistema inmunológico ante sustancias invasoras que reciben el nombre de alérgenos. Cuando esto ocurre, se producen una serie de reacciones que pueden ir intensificándose provocando desde síntomas leves hasta los más graves como el shock anafiláctico que puede provocar la muerte de quién lo sufre en tan solo 15 minutos.

Alergias

Qué causas predisponen a una persona a sufrir una alergia determinada

Existen múltiples factores asociados a una mayor predisposición a la hora de sufrir una alergia. Podremos establecer un porcentaje del 50% entre el factor genético o hereditario y un 50% del factor ambiental. 

Predisposición genética

La predisposición genética aumenta en función de si uno o los dos progenitores son alérgicos. En un principio, un recien nacido estará expuesto desde su nacimiento a la práctica totalidad de alérgenos que existen. Teniendo en cuenta que su sistema inmunitario es inmaduro, tiene mayores probabilidades de desarrollar una respuesta hipersensible. Esta hipersensibilidad aumenta cuanto más predisposición genética tenga, es por ello que las alergias en bebés suelen ser bastante comunes.

Factor ambiental

El factor ambiental también es muy determinante, ya que aunque no exista una predisposición genética, el contacto continuo con ciertas sustancias puede acabar provocando una respuesta inmunitaria inesperada.

Esto ocurre en el caso de personas que, por su trabajo, están muy en contacto con sustancias fuertes como vapores irritantes, pinturas, látex, entre otras sustancias químicas.

El tabaco, ciertos alimentos, los ácaros… son otros alérgenos comunes que sin embargo pueden provocar que la persona desarrolle una alergia.

Qué sustancias producen una reacción alérgica

Los alérgenos son sustancias que producen alergias  y existen muchas variedades de ellos, por lo que si somos propensos a desarrollar alergia de algún tipo, deberemos tener cuidado en no exponerse a estos alérgenos ante los cuales podemos ser más susceptibles.

A continuación vamos a ver cuáles son alérgenos más comunes y más habituales en el desarrollo de las alergias:

Ácaros del polvo

El polvo doméstico está conformado por una variedad de partículas que están presentes en el aire y se deposita en todas las superficies expuestas. Es por esto que en las habitaciones no debería haber libros, papeles, peluches u otros objetos que puedan acumular polvo. El polvo puede originarse a partir de diversos elementos como insectos (al morir y descomponerse), libros, peluches, mascotas, y otros objetos presentes en las habitaciones como las alfombras, son los denominados: ácaros.

Los ácaros pertenecen a la familia de las arañas, y suelen vivir sobre las almohadas o bien en el suelo de la habitación (sobre todo si es alfombrado), alimentándose de las células muertas desprendidas de la piel de las personas. La humedad y el calor favorecen su reproducción, y son sus excreciones las que producen la alergia. Para las personas con alergia a los ácaros del polvo se recomienda airear las almohadas y ropas de cama al sol al menos una vez al mes y evitar cojines, peluches, alfombras y todo aquello tendente a acumular polvo.

Picaduras de insectos

Las picaduras de algunos insectos como la abeja y la dispara pueden generar una reacción más seria en algunas personas, e incluso producir la anafilaxia, la cual puede incluso llevar a la muerte. Esto se debe a que la picadura provoca que los insectos dejen una pequeña cantidad de veneno que en contacto con el organismo puede ocasionar consecuencias fatales.

Caspa animal

La caspa de los animales domésticos y mascotas, como los perros y gatos, es considerada como un alérgeno de importancia y que puede afectar a muchas personas. Así mismo, la pluma de las aves y la lana de oveja, para quienes viven en el campo, también son fuentes de alergia. Lo mejor es evitar que ellos entren en las haitaciones (especialmente que duerman en ellas), en caso de no poder tenerlos afuera.

Hongos

Los hongos son plantas microscópicas que suelen proliferar en ambientes húmedos, y pueden visualizarse porque forman motas blancas o de otros colores sobre algunos objetos, especialmente frutas y verduras o bien en las paredes del baño. Los hongos producen partículas de tamaño microscópico llamadas esporas, las cuales flotan en el aire para posteriormente ser internadas por las personas. Algunas variedades de hongos son los Fusarium, Penicillium y Aspergillus. También pueden estar presenten en quesos y otros alimentos.

Polen

El polen en las plantas es la principal fuente de reacciones alérgicas en las personas. Para las personas con alergia al polen, los síntomas suelen ser más acentuados en la primavera o en días de mucho viento y sol, que es cuando hay más cantidad de polen desplazándose por el aire. Para esto, se debe procurar cerrar las ventanas de la habitación y no cortar el césped en los períodos de mayor polinización.

Alimentos

Las alergias alimentarias son otras de los tipos de alergias más comunes y que pueden producir reacciones graves. Los alimentos más susceptibles de provocar alergias son:

  • Leche de vaca (proteínas de la leche de vaca)
  • Pescado
  • Marisco
  • Huevos
  • Frutos secos
  • Trigo
  • Soja

Sustancias químicas

Hoy día existen en el mercado una enorme variedad de productos elaborados con sustancias químicas. Desde productos cosméticos, pasando por pinturas, detergentes, limpiadores, insecticidas… Estos productos pueden producir reacciones severas en personas sensibles, por lo que es importante sustituirlos por opciones más naturales y menos agresivas.

Cómo se puede diagnosticar una alergia

El diagnóstico para las alergias más comunes se puede hacer de diversas formas. Las más comunes son las siguientes:

Historia clínica y exploración

En primer lugar y antes de hacer cualquier prueba para diagnosticar una alergia, es necesario que el especialista o alergólogo realice el historial del paciente. Así, preguntará acerca de los antecedentes con alergia en la familia, edad, sexo, épocas del año en los que aparecen los síntomas, posibles alérgenos y sintomatología.

A través de la exploración física determinará si hay sibilancias que indiquen asma bronquial, explorará la nariz, los ojos, y el pico de flujo de aire que se realiza a través de la prueba PEAK-FLOW. Esta consiste en expulsar aire a través de un tubo para comprobar la velocidad a la que sale.

Pruebas en la piel

A través de esta prueba, el profesional médico colocará pequeñas cantidades de alérgenos sobre la piel del paciente, y tras un pequeño pinchazo comprobará si se produce o no reacción. 

Otra de las pruebas que se realiza para el diagnóstico de alergias, es la colocación de un parche en la piel, con una cantidad determinada de sustancias. Este parche permanecerá en la piel hasta 72 horas pasadas las cuales se comprobará si hay señales que indiquen una dermatitis de contacto frente a una determinada sustancia.

Anticuerpos en sangre

Esta prueba consiste en un análisis de sangre gracias al cual será posible detectar la cantidad de anticuerpos IgE que aparecen. A mayor cantidad de anticuerpos IgE mayor probabilidad de que exista una alergia pues es la forma en la que el organismo responde para hacer frente al alérgeno en cuestión.

Provocación

Este tipo de prueba suele realizarse cuando el resto de pruebas no han dado datos concluyentes. Así, el médico realizará una prueba de provocación que consiste en poner al paciente en contacto directo con el posible alérgeno para comprobar el resultado. Este tipo de prueba debe de realizarse siempre en un centro médico y bajo supervisión de un profesional

Los tratamientos para combatir la alergia, son necesarios para mitigar los efectos y a largo plazo mejorar la respuesta del organismo, sin embargo estos deben de tomarse con cautela y siempre bajo la supervisión de un profesional. Vivir con una alergia no tiene por qué afectar a la vida diaria de una persona, siempre y cuando se tomen las precauciones necesarias para que no se convierta en un problema.


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