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Cómo afecta Internet a los adolescentes

Internet se encuentra completamente inmerso en nuestra vida. Puede que como adultos no le demos tanto uso como los jóvenes, pero para los adolescentes internet es una parte establecida de su rutina. Se crean amistades, se enamoran, sufren ante determinadas noticias y crean su particular red de enemigos cuando son partícipes en alguno de los múltiples foros que proporciona la red. Tienen al alcance de un click la mayor base de datos existente en el mundo, con temas de lo más variado independientemente de su adecuación para su educación.

Ignorar la importancia de Internet y sus efectos en los adolescentes es cerrar los ojos ante un hecho que ya no podemos evitar. Aunque no nos guste, no podemos negarle ya el acceso a las redes a las nuevas generaciones. Podemos vigilar su uso, apoyarle con recomendaciones que le permitan mostrarse precavido y tratar de permanecer atentos para cualquier situación extraña, pero la prohibición como tal además de ser pragmáticamente imposible solo conseguirá que se interese todavía más por el mundo digital.

La mayor fuente de comunicación social

Una de las formas de definir Internet es la que hace alusión a la conexión que permite realizar entre personas de todos los estratos demográficos. Internet es una suerte de zona de encuentro donde conocer a millones de personas. No hace falta entrar en chats ni sistemas de mensajería como en las antípodas de la red, a poco que naveguemos por la red encontraremos personas con las que poder contactar de una forma u otra.

Este es uno de los cambios primordiales: los adolescentes tienen dos círculos sociales formados por el de la vida real y el de Internet. Es completamente natural para ellos hablar de sus amigos en el instituto y dar el salto a sus amigos de la red, independientemente de que se hayan llegado a ver. Esta faceta alcanza al amor, pudiendo enamorarse tanto de personas reales como de identidades idealizadas a través del contacto constante sin ni siquiera haberse puesto cara.

Hay que entender que no podemos evitar que se cree esta red social personal. Que se llegue a dar el salto en forma de amistad en persona o un romance con contacto físico está en manos del adolescente. Por mucho que tratemos de aconsejar que se centre en sus amigos y conozca más personas fuera del ordenador ya no hay esa concepción de dos mundos. Conoces a unas personas en un lugar y a otras en otro, sin que uno esté por encima del correspondiente.

Dependencia emocional y pragmática

Internet es la mayor fuente de información del mundo. Es imposible en la actualidad equipararlo con ningún tipo de herramienta, tan accesible y sencilla de manejar. Por ello muchos adolescentes relevan otras fuentes de información a favor de Internet. Ya no necesitan consultar a sus padres, a los profesores o incluso a sus amigos ya que todas las respuestas se encuentran en la red, con tutoriales, fuentes de todo tipo y una capacidad comparativa respecto a la información que consigue incluso alimentar un pensamiento crítico afortunado.

El problema es claro: la dependencia emocional a estar conectados es constante. Cuando un elemento en nuestra vida se vuelve tan fundamental es muy difícil separarse de él mientras no surja una nueva herramienta que lo sustituya. En la actualidad el mejor ejemplo lo vemos con el desarrollo de los teléfonos móviles inteligentes, permitiendo que muchos jóvenes se separen del ordenador al disponer de un utensilio manejable, sencillo y privado para consultar en cualquier momento.

Con todo, el grado de dependencia emocional ha disminuido los últimos años. Ya no hay tanta sensación de que la red puede suplir la vida real, es más un complemento en el que podemos aprovechar lo mejor de dos mundos para llenar de experiencias enriquecedoras nuestra vida. Conocer gente de forma desenfadada, hacer planes, adquirir todo tipo de productos. Un cambio de paradigma al que muchos adultos también se han adscrito.

¿Sabías qué...?

La realidad virtual puede llegar a producir un nuevo cambio de paradigma si se cumplen las previsiones de los expertos. Cuando podamos crear auténticamente un mundo virtual en el que comunicarnos de forma sencilla surgirán nuevas necesidades que investigar.