Señales para saber si alguien se droga

Indicios que pueden alertar de que una persona está siendo víctima de la drogadicción

La drogadicción es una enfermedad que se caracteriza por la dependencia de sustancias tóxicas que afectan las funciones cerebrales del sistema nervioso. El nivel de adicción a las drogas puede provocar drásticos cambios en la personalidad y el comportamiento del individuo, afectando en la mayoría de los casos las relaciones con sus cercanos.

Señales para saber si alguien se droga

El consumo de drogas es uno de los mayores peligros a los que se enfrentan nuestros hijos, siendo a su vez un reto para los padres. La tentación de lo prohibido junto a sus intensos efectos son sus mayores cualidades para atraer a los adolescentes. Sienten que están accediendo a un mundo al que los padres no pueden alcanzar, disfrutando de una sustancia a la que muchos compañeros no se atreven a acercarse sin saber lo supuestamente especial que es.

Al consumir ciertas sustancias, se produce una alteración de la percepción y las emociones de las personas. En varios casos, las drogas producen alucinaciones, entorpecen o intensifican los sentidos, generan sentimientos de ansiedad o euforia, y en el peor de los casos, conlleva a la locura o muerte.

Cuando una persona es adicta al consumo de drogas, hay muchos indicios y signos que pueden identificarse como señales de advertencia y peligro. En ese sentido, los amigos y la familia cumplen un papel determinante para detectar los síntomas e identificar a un drogadicto activo.

Principales indicios que alertan de que una persona puede estar consumiendo sustancias peligrosas

Se encuentra mucho menos accesible

La adolescencia es una época complicada pero no tanto como pensamos, y es que a pesar de que son frecuentes los cambios de humor, la personalidad no tiene por qué cambiar. Sin embargo, si notamos que nuestro hijo rehúsa hablar con nosotros o hacer actividades juntos es que algo nos está ocultando.

La rutina de un drogadicto se ve afectada por cambios en sus hábitos y comportamiento. Puede haber un exceso de mal humor, actuando de manera hostil e irritable, pero sobre todo una susceptibilidad excesiva ante las críticas. Además, se observa una tendencia a mentir y cambios en sus ciclos de sueño.

Mantener una buena comunicación y hablar sobre ello es un buen punto de inicio para fijarnos en otros detalles.

Altera su ritmo habitual de actividades

Por muy descontrolados que se encuentren, los adolescentes son como los adultos, prefiriendo una serie de costumbres que cambian repentinamente su forma de vivir. Salir a deshoras, en días poco habituales o hacer planes que no encajan con su forma de actuar son muestras de que algo ocurre.

Es importante que no nos ciñamos solamente a la hora de vuelta a casa, es algo obvio incluso para ellos, debe ser más un cambio total en su tiempo libre que no cuadra con su forma de ser.

Y por supuesto, el consumo excesivo de drogas ocasiona una pérdida del apetito, además de fuertes cambios en los hábitos de comer y dormir, ya que tenderá a estar más despierto de noche y a dormir más de día.

Repentinamente se preocupa por el dinero y desaparecen de objetos de valor

La ansiedad del drogadicto activo por continuar ingiriendo sustancias tóxicas puede llevarlo a la desesperación de tener que robar objetos valiosos del hogar con tal de conseguir dinero.

Cuando necesita más dinero sin justificación, pide pequeñas cantidades constantemente o siempre anda sin dinero encima es porque hay una nueva necesidad.

La droga se caracteriza por su alto coste y tener relativamente pocas oportunidades para comprarla, haciendo que tenga que ahorrar durante un tiempo evitando comprar otras cosas para no llamar nuestra atención.

No se descarta en muchos casos el comenzar a delinquir si el adicto no encuentra más objetos de valor en su propio hogar.

Miente constantemente

Que un adolescente mienta es algo completamente normal, el problema es cuando miente de forma habitual en cuestiones sin sentido alguno.

Decir que ha estado con un amigo cuando es claramente mentira, intentar lograr más dinero mintiéndonos con situaciones completamente absurdas o engañarnos para que no entremos a su cuarto son habituales cuando están consumiendo droga.

Este tipo de mentiras suelen ser fácilmente detectables cuando nos hemos preocupado por conocerles, siendo fácil insistir a través de ellas para que confiesen lo que ocurre.

Cambia de amistades

Más allá de hacer amigos nuevos es fácil que el consumo haga que se aleje de sus amistades de toda la vida. Aunque consumir sea también una actividad social no es fácil que todo el grupo de amigos entre, sobre todo si sabe que les conocemos y confiamos en sus padres por miedo a que confiesen lo que están haciendo.

La mejor forma de abordarlo es simplemente que nos cuente sobre sus nuevos amigos, sabiendo que algo raro hay con ellos.

Se produce un bajo rendimiento intelectual

Una repentina caída en la capcidad de concentración puede ser un síntoma del consumo de drogas. Así mismo, la persona experimenta “lagunas” mentales y mala memoria. Con el paso del tiempo, el desinterés por ir a estudiar, trabajar o practicar cualquier actividad deportiva crece.

Si el joven se encuentra aún en la escuela, tendrá un descuido en su apariencia personal (no ajustándose a las reglas sobre el correcto uso del uniforme), ausencias no justificadas a clases (sumado a fugas), atrasos, calificaciones cada vez más deficientes y una interacción social desvirtuada con sus compañeros de clase.

Si la persona está inserta en el mundo laboral, presentará ausencias injustificadas y atrasos en la hora de llegada, así como un rendimiento no óptimo, sumado a que ahora probablemente tenga endeudamientos dado que el sueldo ya no le alcanzará para dar rienda suelta a su vicio. Muy probablemente, todo esto implicará un despido, lo que podría agravar su condición psicológica. 

Hay un descuido evidente en el cuidado de la imagen personal

Los adictos a las drogas suelen descuidarse de su imagen y aseo personal, mostrando un aspecto desaliñado, ojos rojos y vidriosos, pupilas dilatadas, rostro pálido, y ropa maloliente. Alertas que nos indican que a simple vista la persona consume sustancias tóxicas.

Así mismo, dado que la adicción al alcohol también está relacionado al consumo de drogas, en muchas ocasiones presentará un hálito etílico.

Se pueden producir trastornos mentales

El uso constante de drogas puede exacerbar los trastornos psiquiátricos en la persona. Por ejemplo, se sabe que aumentan las probabilidades de desarrollar esquizofrenia, comenzando a tener alucinaciones, episodios de paranoia, delirios y un lenguaje muchas veces desordenado.

La depresión también puede hacer su aparición, y el afectado necesitará cada vez más la necesidad de aprobación entre sus pares. 

Hay una cosa importante que debemos tener en cuenta si sospechamos que nuestro hijo toma drogas y es que los adolescentes son expertos mentirosos si se lo proponen, sobre todo con sus padres. Saben que nuestros sentimientos limitan nuestro raciocinio, llegando a mentirnos con situaciones obvias donde nuestro deseo personal de que no estén dentro de la droga hace que pasemos por alto lo ocurrido. Tenemos que ser firmes en nuestro pensamiento, planteándoselo llegado el momento cuando tengamos pruebas fehacientes.

Salir del mundo de las drogas es un verdadero reto para cualquier persona adicta, siendo uno de los tipos de adicciones más complicadas de tratar, y sin embargo más comunes.

El apoyo de la familia es de vital importancia para enfrentar los altibajos que suelen presentarse durante el proceso de recuperación y detectar cualquier alarma. Esta información no reemplaza el diagnóstico que pueda hacer un médico o psiquiatra. 

En cualquier caso, nunca hay que bajar la guardia incluso cuando no haya sospechas que puedan confirmar la adicción. Prevenir la adicción a las drogas debe de ser uno de los objetivos principales en las familias, de modo que los adolescentes, más vulnerables a caer en las adicciones, aprendan a poner una barrera y superar la tentación.


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