Adicción al alcohol

Conoce los síntomas más habituales de esta adicción a bebidas alcohólicas

La dependencia al alcohol es con diferencia la adicción más extendida en la sociedad  junto con el tabaquismo, afectando desde jóvenes a hombres y mujeres por igual. Su vertiente social junto a la legalidad del consumo (al contrario que ocurre con las drogas) ha producido que existan millones de personas adictas sin llegar a plantearse su problema.

El alcoholismo se entiende como una toma constante e intensa de alcohol que interfiere en nuestro día a día y en las relaciones con amigos y familia. De esta forma, se aleja del consumo esporádico y del que se realiza diariamente pero en cantidades ínfimas.

Adicción al alcohol

Hay que tener en cuenta que el alcohol genera una fuerte tolerancia tanto a su consumo como a sus consecuencias. Una persona acostumbrada a beber no se dará cuenta del problema que sufre al haberse habituado a los síntomas del alcoholismo. Por supuesto la forma de habituarse es bebiendo cada vez más, lo cual afectará principalmente al organismo interiormente. En casos así es fundamental someterse a un chequeo médico antes de trabajar la parte conductual.

Cuáles son los síntomas de una persona alcohólica

Los pensamientos giran alrededor del alcohol

Planificar una fuerte toma, anhelar el sabor del alcohol y otros pensamientos son clave en el alcoholismo. Cuando el alcohol forma parte de nuestros pensamientos es cuando más debemos sospechar de sufrir el problema. Muy habitual cuando la vida de una persona se ha acomodado de tal forma que el trabajo y las responsabilidades diarias ocupan la mayoría del tiempo, haciendo que el alcohol cumpla el papel de evasor para conseguir relajarnos supuestamente. Hay que tener en cuenta los efectos del alcohol en el cerebro, que pueden llegar a desequilibrar a la persona adicta.

La persona bebe sin motivación real por hacerlo

Más allá de la clásica cerveza encontramos a muchas personas que beben solas a cualquier hora del día sin que se planteen tomar otra cosa. En el alcoholismo se bebe como alternativa al agua independientemente de la situación y sin causas que motiven a su consumo. Cuando estas tomas espontáneas se producen a lo largo del día sin control es cuando podemos decir claramente que hay una dependencia del alcohol.

Surge inquietud cuando pasa tiempo sin consumir

El llamado síndrome de abstinencia trasladado a un producto tan cotidiano como es el alcohol. En este caso la inquietud al no consumir se entiende ya como síntoma del alcoholismo sin tener que cumplir los puntos más extremos. Por supuesto el nerviosismo, la pérdida de apetito o la incapacidad para concebir el sueño de la abstinencia también pueden darse pero tenemos que tener en cuenta el factor social del alcohol: no tomarlo en situaciones concretas hará que la persona se sienta distinta sin llegar a entenderlo.

Aparecen problemas de memoria

Otro de los signos que se perciben es que el alcohol afecta a la memoria cuando se consume de forma prolongada. No es solo la clásica laguna temporal, si no que cuesta recordar eventos de larga duración o etapas completas. Estos olvidos se pueden llegar a trasladar a la vida diaria teniendo descuidos constantes, mezcla de la influencia del alcohol como de los síntomas psicológicos asociados a su consumo.

Se presentan dificultades atencionales

Estrechamente relacionados con los problemas de memoria, otro de los riesgos es que el alcohol puede llegar a afectar a la capacidad atencional. Surgen despistes con facilidad, se hace más difícil seguir el hilo entero de una conversación y se descuidan en las tareas diarias. Sobra decir que cuanto más alcohol se consume más difícil se hará prestar la suficiente atención a todos los elementos del ritmo diario.

La persona afectada deja de atender sus responsabilidades

Esta es la parte más dura y en la que la mayoría de alcohólicos toman conciencia de lo que les ocurre, al igual que ocurre con el problema de la drogadicción. El alcohol cambia la vida hasta el punto de verse afectadas las responsabilidades más directas tanto personales como sociales. Problemas en el trabajo, distanciamiento con nuestros seres queridos, deterioro en nuestra higiene personal… Todos los puntos pueden llegar a verse afectados sin que haya conciencia, hasta que se alcanza un punto crítico.

¿Qué cambios se producen cuando una persona deja de beber alcohol?

Uno de los beneficios más remarcables sin que afecte directamente a la salud es claro: un importante ahorro de dinero. El alcohol puede llegar a tomar tintes dramáticos en cuestión de precio, sobre todo si se toma en las salidas nocturnas, siendo uno de los riesgos más importantes que provoca esta adicción. Como además tiene una vertiente social tan marcada se le buscará justificación, llegando supuestamente a disfrutar más esa copa concreta a pesar del precio que tiene.

Por otro lado, no hay que olvidarse de los efectos nocivos que el alcohol tiene para la salud, tanto en personas sanas a largo plazo, y especialmente en grupos de población más vulnerables como son las personas que sufren depresión, diabetes o las mujeres durante el embarazo.

Así, los beneficios más importantes que conlleva dejar de tomar alcohol son los siguientes:

Se produce una pérdida de peso

El alcohol engorda, engorda muchísimo y su ingesta en exceso provoca importantes consecuencias físicas, siendo el aumento de peso una de las más notables. No hay justificación posible, podemos hacer dieta, ejercicio intenso y tener sobrepeso por beber alcohol de forma continua. Si se elimina el alcohol se va perdiendo peso poco a poco. Hay que tener en cuenta que el alcohol tiene una cantidad de calorías insultante, retiene líquidos y produce una hinchazón en el cuerpo muy incómoda. 

La salud del corazón mejorará

Uno de los efectos más peligrosos del alcohol es su impacto en nuestra presión arterial, aumentándola sin parar y debilitando la protección que dispone el órgano. Dejar de beber automáticamente ayudará a que el corazón se regenere, evitando enfermedades en el futuro mucho más graves. Sobra decir que cuando el corazón comienda a fallar surgen síntomas como el cansancio crónico.

Las relaciones íntimas son mucho más sanas y placenteras

Otra de las características del alcohol es que tiene un efecto doble, tanto excitante como depresivo, lo cual afecta a la sexualidad de la persona. La persona se siente más desinhibida pero realmente la líbido bajará estrepitosamente. Multitud de disfunciones sexuales ocurren cuando se toman grandes cantidades de alcohol, haciendo que no funcionen ni la mente ni nuestro cuerpo. Si se le suma el hecho de que se trata de ganar ‘valor’ bebiendo, encontraremos que el alcohol es uno de los peores recursos para intentar dar la talla en este tipo de situaciones.

La mente se encuentra mucho más limpia y activa

De todos es sabido el potente efecto que tiene el alcohol cuando una persona no es capaz de razonar con lógica. Evitando el alcohol se evita el bloqueo que ocurre en la cabeza, facilitando todas las funciones del pensamiento. Se acabaron los olvidos repentinos, despistes en temas importantes y actuar de forma imprudente.

Se reduce el riesgo de padecer cáncer

Dentro de los criterios que aumentan la probabilidad de sufrir cáncer se encuentra el consumo continuo de alcohol como uno de los más comunes. El hígado es el órgano más vulnerable, afectando a otras partes del organismo. Como siempre, son criterios de riesgo que no aseguran que por dejar el alcohol evite del todo el cáncer, pero reduce la probabilidad.

Consumir alcohol incluso de forma esporádica puede acarrearnos consecuencias mucho más graves de lo que se piensa. Los efectos y los daños en el organismo son múltiples, en puntos que normalmente no se observan y que se agravan con el consumo continuado. Evitar el alcohol totalmente mejorará la calidad de vida a niveles insospechados. 

La persona que por fin decide abandonar esta adicción (a veces erróneamente considerada como un vicio), deberá de enfrentarse a un tratamiento de rehabilitación que requiere de un proceso largo y nada fácil, incluyendo una de las fases más conocida como síndrome de abstinencia que forma parte de la recuperación de una adicción.

Además existen otras soluciones que complementan al tratamiento ya sea psicológico o farmacológico, y son los grupos de apoyo, como por ejemplo Alcohólicos Anónimos, una comunidad internacional que actúa ayudando a las personas adictas al alcohol y colaboran en la información acerca de la prevención desde la adolescencia.


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